Por Héctor Yunes Landa
Sin cambio de planes, el próximo jueves 5 de febrero, en el marco de la conmemoración del aniversario 109 de nuestra Constitución política, la presidenta Sheinbaum enviará al Congreso una iniciativa de reforma electoral que podría ser un epitafio para el futuro de la democracia en México.
Pero ¿por qué la presidenta Sheinbaum y Morena habrían de proponer una reforma constitucional que pretende cambiar un sistema electoral que sí garantiza el voto libre y secreto, que permitió la transición democrática, la pluralidad legislativa -lo que significa un verdadero contrapeso al gobierno en turno- y la alternancia del poder político?
Sencillo. Para regresar al pasado de un partido hegemónico, un partido de estado que permita a Morena perpetuarse en el gobierno y ocultar la depredación económica e institucional del Estado.
Hoy Morena busca destruir la escalera que lo llevó al poder y, con ello, cerrar el paso a la alternancia y la pluralidad. Esa es la razón por la que negocia una reforma electoral en lo oscurito, sólo con sus aliados (PVEM y PT), lejos de la opinión de los ciudadanos.
Bajo el falaz argumento de que México tiene una de las democracias más caras del mundo, Morena esconde tras su reforma electoral al menos tres objetivos: menos pluralidad parlamentaria, garantizar una mayoría legislativa artificial y reducir la presencia de los partidos políticos en las decisiones fundamentales del país.
La narrativa oficial es que la democracia y el Congreso son muy caros.
¿Esto es cierto? Veamos. En 2024, año de elecciones presidenciales, Petróleos Mexicanos registró una pérdida neta superior a los 620 mil millones de pesos (mdp) una de las mayores cifras en una década. Ese mismo año, los partidos políticos se repartieron alrededor de 10 mil mdp en financiamiento público.
Las pérdidas de Pemex en 2024 son aproximadamente ¡62 veces mayores que todo el dinero público dado a los partidos políticos en ese año! Pese a las pérdidas, Pemex recibió un “salvavidas” de 284 mil millones de pesos en el presupuesto de 2025.
Esta cifra representa un “hueco” financiero significativo, equivalente a casi ¡cinco veces el presupuesto de la Secretaría de Salud en ese periodo! Entonces, ¿dónde está el verdadero problema económico?
Morena tampoco busca que el INE cueste menos. Busca que se alinee a sus intereses. Y para ello, no sólo redujo su presupuesto en más de mil millones de pesos, sino que muchas de sus facultades pretende enviarlas de regreso a la Secretaría de Gobernación.
Reducir el número de diputados plurinominales es una oferta atractiva. Pero no se busca reducir el gasto parlamentario, sino construir una mayoría artificial. En el desvarío de sus cálculos electorales, Morena pretende contar con una mayoría absoluta con apenas la mitad de los sufragios.
Finalmente, la eliminación del fuero también es tentador ante el abuso y los excesos cometidos por algunos legisladores, muchos de ellos de Morena. Sin embargo, su desaparición también implica que no habrá obstáculo alguno para la persecución política y judicial de quienes se atrevan a pensar diferente.
Cuba y Venezuela nos han puesto el ejemplo de lo que nos podría pasar. También a ellos…
La puntita
El aumento de las tarifas del transporte público no gustó ni a los de Morena. Nada ofrecen a cambio -mejora en el servicio, modernización de camiones, subsidios a la población-, sólo el negocio oficial. |
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