No, no me refiero al miedo que la población en general puede tener ante grupos criminales entrenados, muy bien armados y organizados, sino al pánico que tienen los gobiernos municipales, estatales, y federal ante las organizaciones criminales que campean a lo largo y ancho del territorio nacional.
Cuando tienes a unas fuerzas armadas, marina, ejército y una guardia nacional que forma parte de ellas, todas con sus altos mandos ocupados en hacer jugosos negocios, o en cumplir las órdenes que vengan desde Washington, la seguridad nacional deja de ser una realidad para convertirse en una frase más de los discursos del gobierno en turno.
La debilidad institucional de un gobierno que en teoría debería de poseer el MONOPOLIO de la fuerza y la violencia en el país es evidente. Llevamos siete años con un nuevo esquema se seguridad (ni tan nuevo) basado (en teoría) en la utilización de las fuerzas armadas para el combate del crimen organizado. Le llamo nuevo por la desaparición de la policía federal, y la creación de una guardia nacional integrada en su mayoría por miembros de las dos ramas de las fuerzas armadas, y bajo el mando, primero disimulado y luego real, de un distinguido miembro de dichas fuerzas armadas.
Observemos como los grupos criminales controlan toda la frontera norte. Sabemos que incluso en la zona de Pelagio Perdido, hay pozos petroleros y actividades de fracking que manejan grupos del crimen organizado, sin que la autoridad se atreva a entrar en esa zona para mantener la (jajajajajaja) Soberanía sobre el territorio nacional.
La complicidad de la guardia nacional de carreteras y los asaltantes es obvia. Sin esa complicidad no podría haber tantos tramos carreteros dónde es peligrosísimo circular, ya sea vehículos de carga o particulares. Con integrantes corrompidos y al servicio de criminales, es difícil proporcionar seguridad a los ciudadanos.
Si a eso le añadimos la protección de las propias autoridades a los huachicoleros originales, esos que extraen hidrocarburos de los ductos de PEMEX, junto con la complicidad de funcionarios de MORENA dentro de la propia paraestatal, entendemos que pocos son los que están por el sueldo y la mayoría ya está recibiendo ingresos adicionales por su convivencia y apoyo a los distintos grupos criminales en el todo el país.
Por ello se entiende la negativa de la presidenta de la república a aceptar la ayuda de Estados Unidos para combatir al crimen organizado. No quiere dejar en evidencia que las fuerzas armadas ya forman parte de los negocios criminales de este país. Lo cual obliga a que los mexicanos continuemos siendo víctimas de criminales en cualquier lugar de México. Sólo nos salva –por extraño que parezca- la propia ética criminal, que tiene sus reglas para definir quién es un blanco válido y quién no lo es. Las fotos y videos de funcionarios acordando con estas organizaciones los mantienen controlados y sumisos a sus designios.
Suponiendo que algún día se pusieran de acuerdo Harfuch y los secretarios de Marina y Ejército para pacificar una zona del país, la debilidad estructural de las fuerzas del orden haría muy difícil lograrlo. Los propios oficiales avisarían a los objetivos, previo al operativo. En caso de capturar a alguien con conocimientos sensibles, serían las propias fuerzas del orden quienes lo ejecutarían para que no ¨cante¨ y perjudique al resto de la cadena delictiva. (Esto ya ha sucedido y generado molestia en el comando norte). Esto significa que en las fuerzas del orden hay una enorme cantidad de traidores que hoy por hoy, tienen intereses diferentes de los que en este supuesto caso, los altos mandos definieran como prioridades.
Pero no solo eso. El desmantelamiento de los servicios de inteligencia nacionales, tiene al país en un estado de indefensión brutal. 150,000 hombres entrenados y armados, pueden hacer mucho daño en una guerra de guerrillas contra el estado mexicano. Los actos de sabotaje y terrorismo harían tambalear a cualquier gobierno.
Imagine ud, que gobierna un municipio, y recibe una petición de una organización criminal, la cual viene con la amenaza de bañar de sangre su alcaldía a menos que acceda a la petición. Ante la inefectividad de las policías municipales y el desmantelamiento de las estatales llevado a cabo por los gobiernos en Veracruz de Miguel Ángel y posteriormente de Cuitláhuac, no hay quién pueda hacer frente a una amenaza de este tipo. Y las fuerzas federales, como ya mencioné están muy ocupadas, administrando (¿administrando?) aduanas, aeropuertos, puertos, negocios como mexicana, el AIFA, hoteles, y vaya usted a saber cuántos negocios más, negocios infalibles, porque si ganan dinero se queda en las fuerzas armadas, y si pierden dinero, lo pagamos todos los mexicanos vía subsidios.
Ya no le quiero decir si gobierna ud un estado, y desea cooptar privilegios otorgados por sus antecesores a estas organizaciones criminales. Ud sabe que no cuenta con el poder de fuego suficiente para enfrentar a estos grupos, y también sabe aunque no las conozca a detalle, los puntos flacos de seguridad. Ya sea líneas de alta tensión, carreteras que no puede vigilar, puentes que no puede proteger, vías férreas, presas, por mencionar solo algunas, que simplemente están a merced de quién decida llevar a cabo un acto terrorista. Como por ejemplo minar caminos, soltar bombas mediante drones en zonas en las que causen pánico, etc.
El malestar de la población sería enorme. Así que mejor se administra el malestar que causan los asaltos, robos, extorsiones, secuestros, etc. Ya que el estado mexicano es incapaz de proporcionar seguridad y justicia para los mexicanos. Por cierto, esa es la definición de estado fallido.
Conclusión, un gobierno que no gobierna, en parte porque no quiere y en parte porque no puede, pero que cuenta con apoyo popular suficiente para seguir dañando a la patria, y a sus instituciones, muy frágil ante cualquier amenaza interna o externa.
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