AUNQUE EN menor porcentaje del que terminó enviando el expresidente Andrés Manuel López Obrador al final de su sexenio, la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene la ‘tradición’ de enviar petróleo regalado a Cuba –pese a que el hidrocarburo, se supone, es propiedad de los mexicanos según la Constitución, a los que no se ha tomado parecer para las “donaciones”-. Y es que según cifras oficiales, entre enero y septiembre de 2025, a través de la subsidiaria de Petróleos Mexicanos, Gasolinas Bienestar S.A. de C.V. se regalaron a la isla caribeña 17 mil 200 barriles diarios de petróleo crudo y 2 mil barriles de petrolíferos, lo que representó un monto total de 7 mil 900 millones de pesos (que mucha falta le hacen al campo mexicano y al sector salud), según datos del formulario 6-K entregado por la petrolera a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC). Ciertamente, los envíos de petróleo crudo bajaron 45 por ciento en comparación con los últimos nueve meses del gobierno del expresidente López Obrador (enero-septiembre de 2024), ya que, en cuestión de petrolíferos (gasolinas, diésel, etc.) los envíos a la República de Cuba también mostraron una disminución anual de 31 por ciento, pero se siguen enviando a espaldas del pueblo bueno que se conforma con las llamadas “migajas o programas sociales”. De esa manera, el reporte financiero reveló que el valor de los envíos petroleros en el tramo final del sexenio del expresidente López Obrador ascendió a 9 mil 300 millones de pesos, un 17 por ciento superior respecto a los primeros nueve meses de 2025 (7 mil 900 millones de pesos) bajo el mandato de Sheinbaum. Ahora bien, la Constitución Política de México declara que la propiedad de los hidrocarburos en el subsuelo es de los mexicanos, según lo establece el Artículo 27, lo que significa que debe ser administrado por el Estado mexicano y no puede ser privatizado, siendo Petróleos Mexicanos (Pemex) la empresa estatal encargada de su explotación, un principio que se reafirmó con la nacionalización de 1938 realizada por Lázaro Cárdenas del Río, aunque su gestión y beneficio han sido tema de debate constante, con discursos que enfatizan que es del pueblo de México. Por lo tanto, si esto así, como lo determina nuestra Carta Magna, bajo que mecanismo la Presidenta Claudia Sheinbaum regala un bien que es de los mexicanos, sin una consulta popular que se lo autorice. Ella no es la propietaria del petróleo sino los gobernados, y sin el consentimiento de este, simple y llanamente, está incurriendo en un fraude a la Nación.
COMO BIEN se sabe, el presidente Lázaro Cárdenas decretó la nacionalización de la industria petrolera en 1938, tomando control de las instalaciones de compañías extranjeras y creando Petróleos Mexicanos (Pemex) para gestionarlo. Esta decisión consolidó el control estatal sobre el petróleo, considerándolo un recurso estratégico fundamental para la soberanía nacional y el desarrollo económico. En ese contexto, líderes políticos y el gobierno reafirman que el petróleo es del pueblo mexicano y que se busca frenar su privatización, manteniendo el control público a través de Pemex, sin embargo, a pesar de la base legal, ha habido debates sobre si el dominio efectivo de los recursos beneficia realmente al pueblo, con llamados a cumplir el mandato constitucional para un beneficio directo de la nación. Y es que, si bien Petróleos Mexicanos no está legalmente en quiebra, si enfrenta una "quiebra técnica" debido a que sus pasivos superan significativamente a sus activos, y sigue dependiendo del apoyo financiero del gobierno mexicano para operar, razón por la cual no se explica el regalo que hace México de los hidrocarburos a Cuba, cuando esos recursos que se pierden, todo por quedar bien con una dictadura (como la que ejercía Nicolás Maduro en Venezuela), podría servir para sanear a la paraestatal. Pobre pueblo bueno, rico en el papel, pero pobre en la práctica.
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HACE BIEN el Secretario de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuil, al recomendar que deben presentarse denuncias formales en contra de ex alcaldes que hayan incurrido en una falta administrativa o en una posible desviación de recursos, ya que de lo contrario la situación no podrá aclararse. Y es que, a la fecha, hay quejas de infinidad de munícipes en funciones debido a que encontraron las arcas municipales vacías, vehículos en mal Estado, débitos diversos, patrullas y ambulancias inservibles y en muchos casos mobiliario inexistente. Y está muy bien que se presenten denuncias contra los irresponsables como mandata la ley, sin embargo, los ediles que recién terminaron su responsabilidad acaso tomaron como patrón, molde o ejemplo, lo que la administración Estatal hizo contra sus antecesores al asumir funciones: nada. Y es que, para quienes lo ignoran, funcionarios del Gobierno de Cuitláhuac García Jiménez saquearon todo antes de terminar la administración, a tal grado que se robaron hasta las computadoras de los helicópteros propiedad del Gobierno del Estado, y acaso por ello es necesario adquirir nuevos para las tareas de protección civil, seguridad pública y traslado de funcionarios en casos urgentes. Fueron verdaderas “pirañas” que lejos de ser castigados resultaron premiados con cargos en la administración Federal, como el caso del ex Gobernador Cuitláhuac García Jiménez, ahora flamante director del Centro Nacional de Control del Gas Natural.
LA QUEJA principal de los alcaldes entrantes contra los salientes es que dejaron las arcas municipales vacías; los primeros querían encontrar recursos, superávit, cuando es bien sabido que en lugar de simplemente acumular el dinero, este se puede reinvertir estratégicamente para abordar las causas fundamentales de la pobreza y mejorar la calidad de vida de los residentes. Y es que en ningún municipio de Veracruz los ingresos públicos superan a los gastos, por lo que aquellos que dejaron dinero en tesorería es porque no invirtieron en programas de beneficio común. En suma, no se puede culpar a los salientes –salvo que se detecten actos de corrupción- de no haber dejado dinero en las arcas, cuando en diciembre muchos de ellos no tenían ni para pagar salarios y aguinaldos por los retrasos del Estado en el envío de los recursos que les corresponden. Por otra parte, el ejemplo más palpable de desórdenes heredados sin consecuencia para los responsables, es el actual Gobierno Estatal que recibió un palacio de Gobierno en pésimas condiciones no solo en electrificación, sistemas hidráulicos, sino en la propia infraestructura del inmueble, lo que hizo necesaria la remodelación del histórico edificio plagado de ratas y cucarachas, literalmente, hablando. Entonces, uno se pregunta: ¿se puede o debe denunciar a los ex alcaldes y ex ediles por dejar las arcas vacías, los palacios municipales en mal Estado lo mismo que el parque vehicular, cuando sucedió lo mismo con el Gobierno del Estado y, este, ni por asomo denunció los hechos? Definitivamente, o todos coludos o todos rabones, y más valdría predicar con el ejemplo para que no cunda la mímica. Ciertamente, donde se sospeche corrupción debe denunciarse y llegar hasta las últimas consecuencias, aunque ya es tiempo de que la Gobernadora haga lo propio con su antecesor, y no solo se inventen cargos de terrorismo contra periodistas a los que ahora se niega la posibilidad de trabajar y llevar el sustento a casa, al ser vinculados a prisión domiciliaria, todo por no revelar el origen de las fuentes que les permiten estar en el lugar de los hechos antes de las propias autoridades ministeriales que, por otra parte, siempre tardan una eternidad en hacerse presentes. Así las cosas…OPINA carjesus30@hotmail.com
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