Por Helí Herrera Hernández
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Desde que inició el proceso de reemplacamiento en Veracruz, ha sido severamente cuestionado por los que realizan el trámite. Seguramente usted ha leído en las redes sociales, o se ha enterado en su trabajo, casa o negocio, la infinidad de quejas de toda persona que acude personalmente a las oficinas del gobierno a realizar el canje de las viejas placas por las nuevas.
Éstas quejas y críticas no son por el costo, porque los veracruzanos ya nos hemos acostumbrado a los atracos que inventa cada gobierno que llega, para exprimir dinero de sus gobernados, y de esa manera cubrir los desfalcos que en este caso dejo el morenista Cuitláhuac García Jiménez de más de un mil millones de pesos, según lo dio a conocer la Auditoria Superior de la Federación hace dos semanas, y que la gobernadora no quiere proceder contra él y nos ejecuta a nosotros, al pueblo bueno, para cubrir el timo.
Las quejas y reclamos contra el gobierno cuatrotero son por la desorganización que traen las autoridades hacendarias (sefiplan) si usted acude personalmente hacer el canje, donde no solo se pierden horas-trabajo y días completos para hacer el trámite, o si usted decide hacerlo vía internet y le mandan a su domicilio las placas por medio de una empresa de mensajería, cuyos empleados no solo se ponen flamencos para entregarle las láminas, sino extremadamente prepotentes, bajo el argumento que son las ordenes que les dieron las autoridades gubernamentales.
Están circulando en las redes sociales videos de ciudadanos (as) que afirman que “Alguien” les hablo por teléfono para avisarles que en una hora pasarán a dejarles a su domicilio las placas de Nahle, que tengan listas las de Yunes, así como la tarjeta de circulación del vehículo, y la copia de la credencial de elector del propietario. Pero que pasa la hora, pasan dos, pasan tres y se dieron las 9 de la noche y la persona nunca paso, sino que lo hace hasta el siguiente día o al tercero, cuando la persona propietaria que se ausento de su trabajo para esperarlo ayer o antier, ya no pudo volver a pedir permiso para faltar a su empleo y se niegan a entregarle a su mamá, papá, hijo, hija o empleada doméstica las placas, a pesar que: a) tiene las placas del auto b) la tarjeta de circulación del auto c) el auto allí parado, porque no se lo pudo llevar el, o la dueña al trabajo por haberle quitado las placas d) hasta una carta poder donde autoriza a esa persona a recibir las nuevas placas y, el mensajero se niega a dejarlas, a pesar que esas placas ya no le pertenecen al gobierno, sino al dueño del vehículo que ya las pago, y que los estuvo esperando cierto día que les dijeron que iban, y nunca fueron.
Como si lo aquí narrado fuera poco, llevo días viendo otros videos donde varios propietarios de vehículos están dando a conocer que las placas Nahle que les colocaron a su auto-camioneta ya se partieron, y algunas otras se degollaron de donde están los tornillos que las sujetaban, y despotrican por el material con que fueran hechas, afirmando que el cartón es más fuerte que esas PLACAS DEL BIENESTAR.
Si el gobierno cuatrotero de Roció Nahle es un poco sensible y visionario (porque se acercan las elecciones y la sociedad no olvida), tendrá que rectificar y 1.- organizar de mejor forma la entrega de placas, tanto en oficinas como en domicilios, porque 2.- las placas que el propietario de un vehículo pago, ya no le pertenecen al gobierno sino al ciudadano, y si al mensajero le están entregando las anteriores placas, la tarjeta de circulación, el comprobante de pago y hasta una carta poder, deben entregarlas, dado que no faltara un inteligente que arme denuncias colectivas para demandar al gobierno por quedarse con las láminas que ya no le pertenecen, y 3.- gasten un poco más y hagan esas placas de LAMINA-LAMINA, no de material que el aire las dobla o degolla.
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