Por Héctor Raúl Rodríguez
Son muchas las señales que indican que la autodenominada Cuarta Transformación que gobierna en México desde el 2018 se encuentra en caída libre y sin paracaídas.
Por más que sus propagandistas nacionales y locales traten de envolverse en la bandera de la soberanía y de aferrarse al viejo discurso de odio que les dio tan buenos dividendos en 2018, para seguir alentando el repudio de los mexicanos hacia el pasado.
En apenas siete años, Morena y el Obradorismo se encuentran acorralados por sus propios excesos, abusos de poder, omisiones y por haber cometido el grave error de subestimar la importancia geopolítica de compartir una frontera de 3 mil 169 kilómetros con los Estados Unidos, la mayor potencia global desde el nuevo orden surgido de la Segunda Guerra Mundial.
Reza el adagio popular que cuando veas las barbas de tu vecino cortar, debes poner las tuyas a remojar. Esto aplica como anillo al dedo ante la insostenible posición política del régimen que gobierna en México: como fichas de dominó han caído (o están acorralados), la mayoría de sus aliados políticos en América Latina, en Venezuela, Cuba, Argentina y Bolivia.
Y como no hay plazo que no se cumpla, todo indica que ha llegado el turno de la llamada Cuarta Transformación.
Hace varias semanas que el gobierno de los Estados Unidos tiene en jaque al gobierno de la 4T – que no a México, ni a los mexicanos - como consecuencia de las erróneas políticas públicas aplicadas desde el sexenio anterior, sobre todo en materia de seguridad.
Ya no más ocurrencias como esa de “abrazos, no balazos”, que en los hechos ha significado dejar hacer, dejar pasar – y dejar crecer – el problema del narcotráfico, hasta convertirse en una amenaza para la seguridad nacional – ese ha sido el principal argumento del republicano Donald Trump - de los Estados Unidos.
Ante la inacción del gobierno morenista, la respuesta del gobierno norteamericano ha sido contundente:
Por un lado, acusó al gobernador de Sinaloa, el morenista Rubén Rocha, y a 11 funcionarios más, entre ellos a un senador de Morena de ese estado quien se perfilaba como sucesor en el gobierno estatal, de estar involucrados con los grupos de la delincuencia organizada.
Y por el otro, en una acción sin precedentes, ordenó la revisión de los 53 consulados de México en territorio estadounidense, lo que incluso según diversos medios de comunicación podría llevar al cierre de algunos de ellos.
Es evidente que las fuertes tensiones en la relación bilateral México-Estados Unidos, impactarán en las elecciones intermedias en ambos lados de la frontera y que en el caso mexicano tendrán un costo para el partido en el gobierno.
Y es que, en apenas siete años, Morena y la Cuarta Transformación han logrado lo que el PRI nunca permitió en casi cien años: la intervención del gobierno de los Estados Unidos para combatir a la delincuencia organizada, lo que en palabras del propio presidente Trump significa que ellos tienen que venir a hacer el trabajo que el actual gobierno morenista se ha negado a realizar.
El silogismo es el siguiente: si Morena tiene al país al borde de la intervención norteamericana es porque no sabe gobernar y ya es tiempo de que los mexicanos revean el sentido de su voto. |
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