NUNCA SUPE si la decisión del, entonces, Gobernador Fidel Herrera Beltrán, de inclinar la balanza a favor de Javier Duarte de Ochoa como candidato a la Gubernatura de Veracruz, fue de mottu propio o influenciado por su esposa, la señora Rosa Margarita Borunda Quevedo que le guardaba mucho afecto a quien sentó las bases para las subsecuentes derrotas del tricolor en la Entidad –y otros tantos gobernadores a los que Enrique Peña Nieto bautizó como la nueva sangre del PRI en el ámbito nacional-, pero de lo que si tengo certeza, es que Duarte desde la campaña se transformó. Solía comer en puestos ambulantes, meterse entre el pueblo, bromear con las personas, y no dejaba de engullir todo lo que le ofrecían, a tal grado que subió casi 10 kilos. Un día, en una de esas paradas tomó una tortilla recién hecha, la hizo purito y comenzó a comerla sola. Le comenté: -no caigas en la gula o terminarás con 20 kilos arriba-, “que quieres, tengo hambre”, respondió, y después en otra tortilla colocó un bistec y comenzó a deglutirlo con ansia para, posteriormente dirigirse al reportero, -deberías comer porque no vamos a ir a ningún restaurante de los que te gustan”. Eran tiempos de campaña, junto con Pepe Yunes viajamos en un helicóptero para acompañarlo, y constatamos que a Javier pocos lo conocían. Llegue a pensar que al paso que iba la gira, el “gordo”, como le decía Fidel, podría incluso perder, pero ganó para desgracia del Estado, porque no era un político cuajado en esas lides y, lo peor, comenzó a rodearse de un grupo de jóvenes oportunistas que comenzaron a lavarle el cerebro. Un día, siendo gobernador electo del Estado, se apersonó en mis oficinas y a boca de jarro, en la soledad del privado, me espetó: -¿qué negociamos primero, lo político o lo económico?-, me sorprendió, porque lo sentí muy autoritario, sin oficio, y solo acerté a decirle: -nada, somos amigos-, y sin embargo, insistió en temas que, en realidad no me interesaban. Permanecimos en dialogo como cuarenta minutos; me dijo antes de despedirse, ya para entonces con una caravana de aplaudidores: -nos va a ir bien-, lo que finalmente no sucedió. Por razones que no vienen al caso, desató una guerra feroz contra el reportero, y ante la presión debí refugiarme en otro Estado ya que Veracruz se había tornado un infierno. Recordaba sus palabras días antes de tomar posesión de la Gubernatura, cuando le pregunté quién sería el Procurador de Justicia: te lo digo, pero Off The Record: -será Reynaldo Escobar- ¿Reynaldo?, pregunte. Sí, es que necesito un procurador de guerra.
Y EN efecto, la guerra inició con el hallazgo de 35 cuerpos en la zona conurbada de Veracruz-Boca del Río aquel 20 de septiembre de 2011, al inicio de la administración de Duarte, Los cadáveres fueron abandonados en dos camiones de carga bajo un paso elevado en la concurrirá avenida Ruiz Cortines, frente a la plaza comercial Las Américas, en el municipio de Boca del Río, bajo la mirada silenciosa del monumento a los voladores de Papantla. Eran los despojos de 23 hombres y 12 mujeres, la mayoría asesinados por asfixia, golpes o balazos. Así iniciaba el Gobierno de Duarte de Ochoa con un procurador de guerra que nunca supo explicar las razones de aquel macabro hallazgo. Era como retar al Gobernante para que negociara o el sello de lo que vendría después: el asesinato de 18 periodistas, la desaparición de 5 y el encarcelamiento y persecución de varios más, entre otros Maruchi Bravo Pagola y este servidor. Y es que el gobierno de Javier Duarte en Veracruz (2010-2016) se caracterizó por una crisis humanitaria severa, marcada por altos índices de desapariciones forzadas, asesinatos y el hallazgo sistemático de fosas clandestinas. Las cifras varían según las fuentes, pero colectivos de víctimas y organizaciones civiles coinciden en miles de personas afectadas, y según ONGs y reportes periodísticos, se mencionan entre 3 mil 600 y más de 5 mil personas desaparecidas durante su administración.
LA LISTA de sucesos desagradables el periodo duartista, el peor error cometido por Fidel Herrera al dejarlo como sucesor en el poder; la lista es larga, y sin duda, justifican su encarcelamiento que podría prolongarse muchos años. Y es que a la fecha se han documentado cerca de 5 mil asesinatos durante su gobierno, a la vez que Veracruz se convirtió en uno de los estados con mayor número de fosas clandestinas en el país, con 191 reportadas entre 2010 y 2016. El hallazgo de Colinas de Santa Fe (2016) se consideró el más grande de América Latina, con más de 300 cuerpos. Paralelamente, organizaciones civiles y la Fiscalía de Veracruz documentaron casos de participación directa de la policía estatal y ministerial en desapariciones, con casos graves como el de la barranca "La Aurora" en Emiliano Zapata, donde en enero de 2016 se reportó el hallazgo de restos de al menos 19 personas. Investigaciones y testimonios indican que policías estatales detenían, torturaban y arrojaban a personas en esta zona, y se menciona que los restos eran arrojados a la barranca, a veces desde helicópteros, y que la zona es tan muy extensa que aún existe áreas sin explorar por completo.
A LO anterior se suma la violencia contra Periodistas, ya que Veracruz en ese periodo se convirtió en uno de los lugares más letales para la prensa, con 18 reporteros asesinados y 5 más desaparecidos en el periodo 2010-2016. Javier Duarte fue vinculado a proceso por el delito de desaparición forzada en 2022, derivado de las denuncias de familias ante la Corte Penal Internacional. Sin embargo, en diciembre de 2024 se informó de la cancelación de dicho proceso, tras la anulación de testimonios clave, aunque sigue preso por otros delitos, y no se descarta que nuevamente el caso sea reabierto, lo que dejaría a Duarte de Ochoa muchos años en prisión. Lo peor es que la impunidad y la falta de identificación de restos óseos hallados en fosas clandestinas han sido una constante tras el fin de su gestión, con miles de restos aún sin identificar.
EL SABADO a las 11:30 se rendirá homenaje a Fidel Herrera Beltrán y a su esposa Rosa Margarita Borunda Quevedo a un año de su fallecimiento. Se develará una placa en su memoria en el edificio del PRI en Ruiz Cortines y Francisco Moreno, y quizá quedará para la historia la equivocación que cometió al designar candidato a la Gubernatura a Javier Duarte de Ochoa y no a José Francisco Yunes Zorrilla que, sin duda, habría hecho un gran gobierno, sin embargo, con la postulación del cordobés por adopción y jarocho de nacimiento, el PRI perdió su presencia y fuerza en el Estado, como lo hizo en otras entidades cuando los gobernadores del “nuevo PRI” de Enrique Peña Nieto llegaron a saquear al País, a cometer tropelías y sentirse reyezuelos. Duarte renunció a 48 días de finalizar su cargo, y su lugar lo ocupó el secretario general de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado. El 25 de octubre fue expulsado de su partido huyendo del País. Fue detenido el 15 de abril de 2017 en el poblado turístico de Panajachel, en Guatemala tras encontrase prófugo, y el 17 de julio fue extraditado a México donde purga condena por diversos delitos, aunque le acaban de enderezar otra carpeta que lo mantiene en prisión, dicen que por mucho tiempo. Hay una estrofa de la melodía “como un lunar” del inolvidable Alvarado Carrillo que dice: Como se lleva un lunar, todos podemos una mancha llevar, en este mundo tan profano, quien muere limpio, no ha sido humano”, y Javier Duarte fue acaso de los pocos lunares que acompañaron a Fidel Herrera tras la conclusión de su mandato. “Nos falló el gordo”, diría al reportero en una de tantas conversaciones telefónicas que sostuvimos. “Pero ya está pagando” respondió el reportero, aunque cualquier castigo sería poco para que pagara sus atrocidades. OPINA carjesus30@hotmail.com
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