Zenyazen Escobar no convenció a nadie de que el yate que explotó en el estero no era de su propiedad. Tampoco convenció a nadie cuando dijo que él rescató a las damiselas, dos de ellas guapas trabajadores del ICATVER. Después de eso, cuando un diputado del PRI le recordó su pasado de encueratriz y lo llamó arribista, el ebrio diputado de Morena se le puso al brinco y lo retó a golpes. Ya con eso tuvo para que toda la prensa nacional se enterara de que Zenyazen Escobar llegó a la Secretaría de Educación de Veracruz no por sus méritos académicos, sino por otro tipo de méritos que dejaron deslumbrado a Cuitáhuac García. Pero Zenyazen es de esos sujetos que no se cansan de hacer el ridículo. En el pleno de la Cámara de Diputados el exstripper morenista, tratando de descargarse de culpas y señalamientos, le echó la bolita a Juan Bueno Torio, acusando que su primo es el dueño del yate que se incendió y que todos dicen es de su propiedad. Por supuesto, Juan Bueno Torio le dio una contundente respuesta al que hizo suspirar a Cuitláhuac: “El nombre que Ud refiere en su comentario como dueño de la embarcación que se incendió, no tiene parentesco alguno con mi persona, argumento que Ud utilizó para desvirtuar los señalamientos que le imputan. Quiero decirle que Sí, que tengo amigos en el PAN donde milité muchos años hasta diciembre de 2015 en que renuncié (...) Como Ud si sabe quién es el propietario del “yate”, denúncielo a las autoridades correspondientes para que investiguen cómo sería procedente en este caso y así se esclarezcan la realidad y los responsables de hechos que Ud pretende aclarar”. Y después de eso, ¿qué sigue señor diputado?
Saúl Monreal, el senador que huele a traición. Dice: “Desde cualquier trinchera estaré ahí en Morena”. ¿Acaso no es Morena su trinchera?
El senador Saúl Monreal, hermano de Ricardo Monreal, líder de Morena en la cámara de diputados, a su vez hermano de David Monreal, gobernador de Zacatecas, dice que su candidatura por Morena para el gobierno de Zacatecas no va a ser posible. Pero también dijo que no se iba a prestar a los juegos de los partidos de la derecha, por lo que recalcó: “Estoy valorando, porque no va a ser posible la candidatura ni siquiera la medición en la encuesta; pero desde cualquier trinchera estaré ahí en Morena, no me voy a prestar a la derecha ni a ningún partido, además no me han invitado, nada formal y por eso también es compleja mi situación, no hay posibilidades de participar”. “No me han invitado”, dice, como exhortando a que lo inviten. Además, su mensaje contiene la siguiente frase: “Desde cualquier trinchera estaré ahí en Morena”. Pero, ¿acaso no es Morena su trinchera?. La realidad es que Saúl Monreal está dispuesto a contender en otro partido de izquierda, PT o Verde, al no poder participar en Morena, el partido que le cerró las puertas con la regla de que los parientes directos del gobernante en turno no pueden competir en la contienda inmediata. En cualquier momento Saúl Monreal les va a salir con la sorpresa de que siempre sí participa, pero desde otra trinchera. El señor huele a traición…
Exdirector de la Policía de Investigación de Sinaloa, ¿se entregó o se lo llevaron a EEUU? Días antes juró que era inocente y que no se iba a entregar
El caso de Marco Antonio Almanza Avilés, exdirector de la Policía de Investigación (PDI) de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa es muy notable, pues nos enteramos que el señor ya se encuentra a las órdenes de la justicia norteamericana. Días antes, al comparecer ante la Fiscalía General de la República (FGR) en México, Almanza se declaró inocente de los cargos y rechazó cualquier vínculo con el crimen organizado. Explícitamente manifestó que no se entregaría a Estados Unidos, argumentando su inocencia y que no tenía intención de fungir como testigo protegido o colaborador. Su entrega voluntaria en la garita de Otay (Tijuana) marca un cambio notable respecto a esas declaraciones. Almanza es señalado por el Departamento de Justicia de EE.UU. por presuntos vínculos con la facción de “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa. Según la acusación federal, habría recibido sobornos mensuales de alrededor de 300 mil pesos a cambio de protección, permitir el tránsito de precursores químicos para fentanilo y apoyar operaciones del grupo criminal durante su gestión, aproximadamente entre 2017 y 2022. Era identificado en documentos internos del cártel como “R1”. Después de esta sorpresiva entrega uno se pregunta si el señor en realidad se entregó o los americanos se lo llevaron en la cajuela de un auto o en una avioneta, como al Mayo.
Armando Ortiz Twitter: @aortiz52 @lbajopalabra
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