Andi Uriel Hernández Sánchez
¡Terminó la espera! Vuelve la Espartaqueada Nacional Cultural, la gran síntesis del intenso trabajo de elevación cultural y del fomento de las bellas artes que el Movimiento Antorchista Nacional realiza entre sus filas. No es ningún intento de “lavarnos el rostro”, no es solo “la cara bonita de Antorcha”, el arte y la cultura son parte vital del gran esfuerzo de la Organización para transformar en serio las difíciles condiciones de vida de las mayorías explotadas de nuestra patria. Los 50 años de existencia de Antorcha así lo atestiguan.
Más de 2 mil niños, jóvenes y colonos desde Tantoyuca, en el norte del estado hasta Catemaco en el extremo sur de Veracruz llevan semanas preparándose arduamente para acudir a la gran cita en Tecomatlán, Puebla. Unos irán a interpretar las mejores canciones de nuestra música vernácula, otros declamarán a los grandes poetas de la lengua hispana; unos más rescatarán las danzas autóctonas del México profundo y nuestros bailes folclóricos regionales y también habrá quienes con sus piezas oratorias irán a denunciar las grandes injusticias de las que somos víctimas en este sistema económica y también los atropellos, arbitrariedades y formas de opresión que comete el gobierno.
Del 5 al 13 de abril, más de 25 mil artistas populares y sus acompañantes abarrotaran Tecomatlán, Puebla; algunos viajarán durante más de tres días desde los extremos de nuestra República por el puro placer de hacer arte y la inmensa mayoría dormirá y comerá en espacios dentro de las escuelas de Teco, acondicionadas para tal fin costeando todos estos gastos con su propio trabajo, con la solidaridad de miles de mexicanos que piensan que vale la pena apoyar al arte y la cultura.
Los grupos culturales inundarán con su alegría y entusiasmo las calles de la cuna del antorchismo, algunas decenas regresarán hasta sus recónditos lugares de origen con un trofeo o una medalla como una compensación a su enorme esfuerzo y aunque no todos podrán salir triunfadores, seguramente todos volverán felices, algo en ellos se habrá transformado, nadie vuelve siendo el mismo de una Espartaqueada Cultural.
¡Que gran hazaña del pueblo organizado en Antorcha! ¿Quién más en este país puede presumir todo eso?, ¿que otro grupo político o gobierno en el poder, es capaz de congregar por más de 10 días a miles de artistas amateurs sin darles ninguna prebenda clientelar? Nadie, absolutamente nadie.
Todos los mexicanos bien nacidos deberían aplaudir y colaborar con este inmenso esfuerzo colectivo, esta gran hazaña del pueblo organizado en Antorcha, por su gran valor, porque abona a combatir en serio los graves males que aquejan a los niños y jóvenes de nuestra patria: la delincuencia, las adicciones, el rezago educativo, el incremento de la pobreza, los problemas emocionales, los centros de exterminio, las fosas clandestinas y un largo etcétera.
Los antorchistas sí queremos construir un país nuevo y distinto, sí estamos labrando un futuro mejor para las generaciones más jóvenes porque ese es el sentido real de las verdaderas y profundas transformaciones sociales.
No nos detiene ni nos arredran los ataques y las descalificaciones de algunos gobernantes retrógrados ni de sus plumíferos a sueldo, que no han tenido empacho en evidenciarse como cavernícolas al intentar descalificar el trabajo de los cientos de niños y jóvenes veracruzanos que acudirán a la Espartaqueada Cultural.
Tampoco detendrá a los artistas populares la falta de apoyo gubernamental para el transporte, ya sabíamos que en muchos lugares encontraríamos oídos sordos, son otras tantas pruebas de que en México no existe ninguna “transformación” en favor de las clases trabajadoras y de sus hijos, mucho menos un “segundo piso” de nada.
Los artistas acudirán de todos modos hasta Tecomatlán, Puebla y desde allá lanzaremos todos un grito de protesta en contra de esos malos gobiernos y llamaremos al pueblo de México fraterna pero enérgicamente a dejar de creer en demagogos y en falsos mesías, para comprender que ningún buen gobernante por inteligente y honrado que sea podrá jamás realizar ninguna transformación profunda en la vida de los mexicanos más humildes, porque eso solo puede ser obra de los pueblos organizados y en pie de lucha.
La historia está llena de ejemplos de revoluciones y procesos de transformación que solo pudieron realizarse cuando los oprimidos, los que sostienen con su trabajo diario la base social y la estructura económica de la sociedad, decidieron unirse y cambiar de raíz todo lo que debía ser cambiado.
Así pues, nuestra Espartaqueada Nacional Cultural será también una demostración palpable de que solo si el pueblo trabajador se organiza en torno a un proyecto de Nación claro y científico puede hacer grandes hazañas, tan grandes como hacer realidad el viejo anhelo de los mexicanos de tener una patria productiva y próspera, en donde no exista la pobreza lacerante que hoy aqueja a más de 114 millones de personas, donde haya empleos suficientes y salarios bien pagados; un país en donde todos tengamos una vivienda digna con los servicios básicos, en donde el derecho a la salud esté garantizado de forma universal y gratuita, donde todos puedan mandar a sus hijos a escuelas de calidad y en donde no vivamos con miedo de ser víctimas de algún delito.
Una transformación así, solo puede ser encabezada por líderes revolucionarios valientes, honrados, totalmente desinteresados, con una filosofía profunda y con claridad científica de lo que debe hacerse y cómo hacerlo. Aspiramos a que muchos de los que cantarán, declamarán, bailarán y disertarán en la Espartaqueada Cultural se conviertan, sí así se lo proponen, en esos líderes populares que nuestro país y la realidad está exigiendo a gritos. |
|