No estoy muy seguro que éste pronosticado como caótico mes, termine con las cartas que recibió Jeffrey Epstein con motivo de su cumpleaños número 50. Entre las que se encontraba una de Donald Trump; en la que se puede leer lo bien que se llevaban, pues llevaba un dibujo obsceno...
Lo que hizo que Trum demandara al Wall Street Jornal, por 10 mil millones de dólares, aduciendo que la carta era falsa; pero terminó perdiendo y se pensaba dar a conocer en la frustrada cena de corresponsales...
Cabe citar que en este espacio siempre se ha opinado que Jeffrey Epstein no se suicidó, sino que lo asesinaron...
Que aunado a que Cole Allen, quien organizó el caos en Washington al querer matar al Presidente, gritó que Trump era un ¡pedófilo, violador y traidor! da para ponerse a pensar, que cuando el río suena, es porque agua lleva...
En algún momento, en no pocas ocasiones se mencionó que Trump compartía con Epstein sus degeneres. Y también que su nombre había sido convenientemente eliminado de los Archivos...
Pero, el asunto se tomará algún tiempo para ser debidamente investigado; y eso no se puede hacer de la noche a la mañana. También está el asunto de la guerra que nos falta con Taiwán, oficialmente territorio chino y apoyado por La Casa Blanca...
Aunque continúa la guerra en Ucrania, ya no es de interés mediático lo que ahí sucede; y la presencia de Zelensky que aparecía todos los días por todos lados, acabó por hartar...
Y está pasando lo mismo con los sionistas contra Irán. Pues como prácticamente van perdiendo la guerra, requieren de una salida, si no decorosa, que cuando menos sea menos humillante...
Por lo que continúan las amenazas por parte del neoyorkino contra Irán. Pero el Estrecho de Ormuz continúa cerrado para la navegación de quienes están con los invasores. Permitiendo, entre otras naves, el paso de las embarcaciones rusas que, además, están exentas de pago.
Ya de salida...
Los agentes norteamericanos fallecidos en la emboscada, no eran de la DEA, que es la que se encarga de los asuntos relacionados con las drogas; eran de la CIA, la Agencia Federal de Inteligencia, o sea, de los espías. Más claro, estaban espiando vestidos con uniformes mexicanos. Pero ella no sabía nada...
Y la señora Claudia, con su ya casi eterna sonrisa de boba, pues no se sabe de qué se ríe, dice que espera no vuelva a suceder.
Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.
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