Todos, o cuando menos la mayoría, sobre todo los que ya han vivido o viven en medio de una guerra, dicen que luchan por la paz. Pero ésta no llega, ni por asomo...
El mundo está -y ha estado- constantemente en guerras. Y no parece que en el futuro se logre acabar con ellas. Pues desconocen el origen de la violencia...
Pues, aunque aparentemente sean por la ambición del dinero. En el fondo es porque hay una Ley que dicta que nadie puede dar lo que no tiene. Y las Leyes del Universo son para todos, se acepten o no; gusten o no, todos estamos sujetos a ellas. Como la Ley de la Gravedad, por poner un ejemplo...
Y como nadie puede dar lo que no tiene. Si el hombre no tiene paz consigo mismo, no podrá nunca vivir en paz. Y para ello requiere, primeramente, de ser feliz, en toda la extensión de la palabra...
Pues quien vive feliz ve la vida de manera diferente a como la ven los que no lo son. No quiere pelear con nadie, se lleva bien con todos. Hace lo suyo y no se mete con los demás...
Pero para ser feliz, se requiere de dos condiciones. Una, estar sano. Y evidentemente la humanidad no lo está...
Y dos, que cada quién haga lo que le gusta; lo que vino a hacer a este mundo, a esta vida; a lo suyo. Pues todos, absolutamente todos, venimos a cosas diferentes. Por algo tenemos huellas digitales diferentes. Y nadie puede ser feliz haciendo lo que no le gusta...
Hoy, al mediodía, tuve el gusto de conocer a una persona que da conferencias internacionales sobre la paz; y ya en la charla, sobre el tema le externé mi opinión, de que la violencia, especialmente en contra de las mujeres, que es su referente, no es un tema antropológico, sino alimenticio...
En este Planeta, los animales que comen carne, son salvajes; y los que se alimentan de plantas, son pacíficos. Ir en contra de Las Leyes de la Madre Naturaleza, es ir mal encaminado...
Comer carne y ser pacífico es un contrasentido biológico. Y aunque en el fondo todos queremos que el mundo cambie -pues esto ya es una basura- el mundo no va a cambiar, si antes no cambiamos nosotros...
Y para cambiar al mundo, no hay necesidad de que seamos todos los que cambiemos. Será suficiente con que cada uno cambie; para que el mundo -su mundo- cambie...
Si no se está dispuesto a cambiar ¿cómo se le puede pedir a los demás que cambien? ¡Con qué derecho!
Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.
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