De Veracruz al mundo
POLÍTICA FICCIÓN
Jorge Marín Barragán.
2019-07-23 / 15:29:45
*Sin impunidad no hay corrupción.*
Producto de su discurso anticorrupción y de sus señalamientos incendiarios en contra de “la mafia del poder” como causantes de la crisis económica y de seguridad de los mexicanos, Andrés Manuel López Obrador logró una copiosa votación en el 2018, los ciudadanos creyeron que con su arribo al poder podrían ver coronados sus deseos de justicia en contra de los grandes depredadores y, que estas deseadas acciones como consecuencia mejorarían sustancialmente la economía y se alcanzaría la paz. Este tal vez sea el compromiso más grande asumido por el titular del ejecutivo y la razón por la cual creo una alta expectativa de su gobierno al respecto, pero también por eso mismo, la tardanza para enjuiciar a todos aquellos que señaló con índice de fuego es lo que empieza a mermar su indiscutible popularidad.



Para no pocas personas, las dudas sobre el cumplimiento de la palabra de parte de López Obrador surgieron desde antes de que tomara protesta, cuando extrañamente el tono de su discurso tomaba un giro conciliador que invitaba al perdón, lo que provocó que los medios de comunicación se volvieran más incisivos sobre la amnistía que podía adivinarse estaba en curso, en ese primer intento para poner “punto final” al pasado contemplando impunidad de por medio, la presión social se dejó sentir, tanto, que se vio obligado a prometer y mencionar el mes de marzo, como fecha probable para llevar a cabo una consulta y someter a consideración de los ciudadanos la posibilidad de enjuiciar a los ex presidentes.



Faltando poco tiempo para vencer el plazo que se autoimpuso, anunciaría una prórroga por tiempo indeterminado que también el mismo se otorgaría, bajo el argumento de que dicha consulta no tenía un marco legal normativo, lo cual era un pretexto pues otros temas igual de relevantes ya habían sido sometidos a la consideración ciudadana.



Andrés Manuel está metido en una verdadera encrucijada y tendrá que decidir entre dos prioridades elementales: favorecer a la mafia del poder y renovar la vigencia del pacto de impunidad o decidirse a romper con el régimen y ubicarse del lado de los ciudadanos para lograr un México más justo, próspero y en paz.



De insistir en su proyecto de punto final que no es otra cosa que privilegiar la impunidad de los de mero arriba, intentando dar cauce al enojo social persiguiendo a Emilio Lozoya para simular justicia, que aun siendo un ex funcionario de buen nivel no dejaría de ser un chivo expiatorio, su gobierno estará condenado al fracaso, aun cuando invierta chorros de dinero público en programas sociales para mantener cautiva una parte de su base electoral, como anteriormente lo hacía el viejo PRI.



De optar López Obrador por ponerse del lado del pueblo tendría numerosos aliados, incluyendo a un gran sector de la oposición que desea que la vaya bien a su gobierno para que le vaya bien a México, donde se ubica Dante Delgado encabezando el bloque de legisladores del Movimiento Ciudadano y el gobernador panista de Chihuahua Javier Corral, quienes por su parte ya han interpuesto denuncias por diversos delitos en contra del líder petrolero Carlos Romero Deschamps y Alberto Elías Beltrán encargado de la PGR durante buena parte del sexenio pasado, por los presuntos delitos de obstrucción de la justicia y fabricación de delitos entre otros. De esta manera el gobierno federal enviaría un contundente mensaje en contra de la corrupción combatiendo con decisión y valentía la impunidad y, entonces sí que pondrían sus barbas a remojar Peña Nieto, Luis Videgaray, empresarios beneficiados por la corrupción y demás cómplices de alto nivel, tal y como lo demanda la mayoría de los mexicanos.



Cuando el castigo sea mayor a los frutos y efectos del delito, cuando los actos de corrupción tengan consecuencias mayores a los beneficios ilegales obtenidos, cuando se aplique la ley sin privilegios, cuando la justicia no sea selectiva y cuando las complicidades no tengan más poder de decisión que el de las Instituciones, seguramente la impunidad llegará a su fin y muy probablemente, quien pretenda llevar a cabo una acción fuera de la ley lo pensará no una o dos veces, sino muchas más, en esa reflexión tendrá motivos poderosos para detenerse o atenerse a las consecuencias como sería pasar muchos años en prisión y sin el patrimonio que pudieran adquirir, destruyéndose a sí mismos y arrastrando a su familia al abismo de su irresponsabilidad.



JORGE MARIN BARRAGAN.

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