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XALAPA.- A casi ocho meses de las severas inundaciones registradas en el norte del estado, familias citricultoras de las comunidades ubicadas en las riberas del río Vinazco, en el municipio de Álamo Temapache, denunciaron que permanecen en abandono y sin apoyos para recuperarse tras la pérdida de sus campos de naranja. Tras el desbordamiento del afluente, registrado en octubre del año pasado, los productores continúan enfrentando una severa crisis económica debido a la destrucción de cientos de hectáreas de cultivos. En ese sentido, Guillermo Bustillos Vidal, presidente de la Organización Citricultores Campesinos en Igualdad de Género de la Huasteca Veracruzana, lamentó la falta de respaldo institucional para la recuperación de los huertos. De acuerdo con el dirigente citrícola, de las aproximadamente 40 mil hectáreas destinadas a la producción en la región, al menos el 25 por ciento resultó afectado por las inundaciones. El impacto es devastador en ocho localidades de la ruta Monte Chiquito, donde el desbordamiento del río Vinazco (que se une con el río Pantepec) causó los mayores estragos. Refirió que el saldo de los daños incluye mil 968 hectáreas dañadas, 656 productores afectados y varios ejidos en crisis, tales como Estación Chapopote, Ojital Ciruelo, Monte Chiquito, Vegas de Soledad, Vegas de Soledad II, La Constitución, Cuicuinaco La Pedrera y San Fernando. A su vez, Rosaura Pérez, citricultora del ejido Ojital Ciruelo, señaló que la fuerza de la corriente arrancó de raíz numerosos árboles de naranja, dejando pérdidas totales en algunas parcelas y colapsando la producción local. Por su parte, Emiliano Olivares Rodríguez, de la comunidad La Pedrera, contrastó la situación actual con el panorama previo al desastre. "Antes de las inundaciones obteníamos cosechas de entre 10 y 20 toneladas por hectárea. Actualmente no estamos produciendo nada; nuestras tierras quedaron completamente cubiertas de grava y sedimentos". Ante este panorama, el agrónomo Guillermo Gerónimo Reyes, asesor técnico de la organización campesina, afirmó que la logística de atención falló notablemente durante y después de la contingencia para atender oportunamente a los damnificados. El experto destacó que, para una verdadera reactivación, es indispensable que el diseño de las reglas de operación y los apoyos se dictaminen de manera coordinada con los propios productores afectados. Los campesinos de la Huasteca reiteraron el llamado urgente a las autoridades estatales y federales para que implementen un programa de apoyos emergentes. La prioridad actual, señalan, es el retiro de sedimentos para rehabilitar las parcelas y reactivar el motor económico de la región. Así las cosas.
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