No son nuevas las historias de horror y terror que suceden en Guanajuato, el estado lleno de historia donde se inició la vida de México como país.
Desde hace varios lustros, la violencia es sinónimo de una entidad en la que florecen la industria, la agricultura y la cultura, convirtiendo al estado en un lugar próspero.
Sin embargo, a la par del desarrollo, la violencia se aposentó al mismo tiempo, provocando una lucha por el control del territorio entre dos de los principales cárteles de la delincuencia organizada, desatando una oleada de sangre.
Las autoridades han sido impotentes ante la presencia de los grupos delincuenciales que una y otra vez desencadenan el odio y la violencia.
En Guanajuato se asentó un grupo local conocido como el Cártel de Santa Rosa, por lo que las administraciones federal y estatal lucharon para combatirlo, logrando la detención de su principal líder, José Antonio Yépez, “El Marro”, lo que no terminó con los actos delictivos del grupo.
La presencia de ese grupo y su predominio en ese territorio despertó el interés de otro grupo, el Cártel Jalisco Nueva Generación que le disputa la plaza.
El enfrentamiento entre ambos genera mayor violencia y el resultado entre ambos deja víctimas inocentes que se encontraban en el sitio equivocado cuando suceden estas masacres.
Primero fue Celaya, después Salamanca y ahora es todo el sur de Guanajuato el que se encuentra inmerso en esta disputa, donde también se destacan los municipios de Yuriria y Valle de Santiago.
Salamanca, una población petrolera con importante refinería (una de las seis de México, sin contar la Olmeca y otra en Estados Unidos) es un delicioso bocado para el huachicol, aunque ya la delincuencia encontró otras vías de suministro.
Y mientras la delincuencia florece con sus fuentes de financiamiento, los gobiernos no atinan con la forma de combatirlos.
Los grupos delincuenciales cobran por todo y los habitantes de esa zona se encuentran controlados por los grupos delincuenciales, a los que deben solicitar permiso y entregar cuotas para todo tipo de eventos sociales.
Bodas, quince años, bautizos o celebraciones patronales deben pasar por la báscula del grupo predominante que fija la cuota. De otra forma ocurren los crímenes y hasta las masacres.
A la par de ello existe una circular en la que los propios grupos delincuenciales exhortan a la población para que no salgan de noche.
Salamanca es un punto neurálgico de la zona, por lo que en ese municipio y sus alrededores se han sucedido las matanzas, tanto en bares como en festejos.
La población se encuentra horrorizada y vive bajo el temor y el terror, sin que las autoridades encuentren una solución al grave problema que les aqueja.
Aquí no es cuestión de quién gobierna si el partido mayoritario o la oposición, tampoco responde a la solución que el secretario de Seguridad, Omar García se traslade al estado de vez en vez, sino de enfrentar a la delincuencia con una buena estrategia y planteamientos que sean factibles y den resultados.
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El hilo se revienta por lo más delgado y el descarrilamiento del tren Interoceánico se debió a un exceso de velocidad y no a la mala supervisión de la obra, ni mucho menos al uso de un balastro de mala calidad…El enfrentamiento entre el petista Benjamín Robles y el gobernador morenista de Oaxaca, Salomón Jara, escala a la ruptura total de la alianza entre partidos.
Email: ramonzurita44@hotmail.com
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Ramón Zurita Sahagún
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