De Veracruz al mundo
INOCENCIO YÁÑEZ VICENCIO
InocencioYáñez Vicencio
2021-03-23 / 15:17:54
El legado de Luis Donaldo Colosio. Por Inocencio Yáñez Vicencio.


Luis Donaldo Colosio Murrieta, era amigo de todos, por eso es legítimo que todos digan que fueron amigos de Colosio, entre estos hay buenos malos. Algunos honran su memoria reclamando vigencia para sus reclamos , otros en su nombre han hecho del PRI una beneficencia para sus familiares y secuaces.

Yo no fui amigo del oriundo de Magdalena de Aquino, Sonora. Al entrar Carlos Salinas De Gortari a la secretaría de programación y presupuesto, nombró a mi amigo Demetrio Ruiz Malerva al frente de comunicación social ( esa área todavía Dirección), donde estuve a cargo de dos departamentos. Coincidíamos en eventos en el patio central del Palacio Nacional con Patricio Chirinos, Luis Donaldo, Ernesto Zedillo... Por cierto en un acto a la bandera del 83 le presenté a Demetrio a un joven de un fideicomiso del Banco de México, que yo conocía desde el 67 en la Voc. 5, así como en la Escuela Superior de Economía del I.P.N., por cierto voy a comentar lo que sucedió al final de la presentación. Me pregunta Demetrio¿ quién es ese pendejito? Sólo pude responderle. Es Ernesto Zedillo, un compañera de mi escuela. Lamenté mucho la muerte de Demetrio Ruiz Malerva, pero sobre todo porque me hubiera gustado a donde llegó ese pendejito.

A los dos años varios colaboradores de Salinas salen para buscar ser diputados, entre ellos Ruiz Malerva y Colosio. En la Cámara de diputados los dos coincidían hasta al ir a comer en una cantina ubicada en la calle de Eduardo Molina. De ahí, entre Enrique Casco, particular de Demetrio y yo los trasladamos al coche de cada uno, pero como arañas fumigadas. La verdad es que Luis Donaldo, era tan sencillo, que sin que lo esperara uno, se desprendía de sus acompañantes para aproximarse a saludar.

Manuel Jiménez Guzmán, me llevó en el 88 a su casa y no obstante que regresaba de Sonora, esa noche, con mucha pena me dijo: lo que me pide Manuel, no lo negaría, yo con gusto te haría candidato a diputado sino el candidato no le hubiera dejado mano a don Fernando Gutiérrez.

No tengo la menor duda que Manuel Camacho Solís es quien arranca , en el sexenio salinista, a la cabeza de la sucesión. En el sepelio de Demetrio, me acerco a Patricio Chirinos y le comento que Demetrio se fue con el sentimiento de que no fue recibido por Camacho. Ruiz Malerva fue asesinado antes que destapara a Salinas. Al inicio del Salinato, con todo el protagonismo y la cercanía de Camacho, con los gestos de Chirinos, que había visto en las honras fúnebres de Demetrio , sabiendo que Chirinos tenía relación con los Salinas por Don Raúl, le comento a Miguel Ángel Yunes Limares, que la sucesión no iba por Camacho, a lo que me pregunta por qué y le digo, porque no es el favorito de la familia. Sólo me expresa, con la agudeza que le caracteriza: me interesa, luego lo platicamos.

Córdova Montoya y la familia se inclinan por quien ven menos autosuficiente y que puede cuidar más sus espaldas. Es probable que la familia se haya espantado del deslinde de Colosio, sin embargo Colosio ya había dado muestras de su compromiso de cambiar las cosas. La XlV Asamblea Nacional molestó a muchos. Dante la saboteo en Veracruz. Don Fidel Velázquez se enfrentó abiertamente a su proyecto anticorporativista. Su reclamo de que hoy no basta la legitimidad revolucionaria sino que es necesaria también la legitimidad que viene de las urnas, es un compromiso por ubicar al PRI en la Maternidad. Su declaración de guerra contra el nepotismo y el influyentismo retumba en los tímpanos de esos farsantes que por un lado se dicen amigos de Colosio y por otro han despojado de candidaturas a sus bases para dárselas a sus hijos y a sus lacayos. Entonces. Cabe dudar que conociendo su obra subversiva se fueran a levantar contra él por un discurso.

Para quienes vivimos la angustia de que Colosio no levantaba en la campaña y que en lugar de que Carlos Salinas le diera respuesta afirmativa al rumor de que habría cambio de candidato, con todas sus consecuencias exclamó: " no se hagan bolas, el candidato es Colosio", no tiene ninguna base seria señalar a Salinas como el autor intelectual de la muerte de Colosio. Si Salinas lo hubiera querido quitar como candidato, lo hubiera podido hacer, sin ningún problema. Las condiciones estaban dadas. Que el discurso no le gustó. Deben saber que un discurso de la importancia del 6 de marzo de 1994, antes lo leía el presidente. De los Pinos no se dictaban las ocho columnas pero si se revisaban. Nosotros íbamos a recoger las ocho columnas para armar temprano las síntesis. Nada se hacía sin el visto bueno de la presidencia.

A la muerte de Colosio Camacho no pudo entrar al relevo, porque era el rival y levantaría sospechas. Quedaron Fernando Ortiz Arana y Ernesto Zedillo. La secretaria de Miguel Ángel Yunes Linares, hasta ahora recuerda que le dije: Soledad. Si se inclinan por Zedillo, se van a arrepentir. Zedillo siempre ha sido un enemigo del PRI y no sabe de amigos.

Colosio fue un hombre muy sensible a los grandes problemas de la sociedad y que se proponía poner a su partido al corriente con las asignaturas de la modernidad democrática, legado que sigue esperando su turno para retomar las banderas de los sectores más limpios y necesitados.

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