¡Cuidado con esta comida! Alimentos mexicanos que producen cáncer. | ||||||
Aunque la comida mexicana es reconocida a nivel mundial, algunos de sus platillos insignia están relacionados al desarrollo de algún tipo de cáncer. | ||||||
Martes 01 de Abril de 2025 | ||||||
Por: Excelsior | ||||||
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Investigaciones recientes han alertado sobre cómo ciertos métodos de preparación, aditivos y contaminantes pueden incrementar este peligro. A continuación, se analizan algunos de estos alimentos, respaldados por evidencia científica y recomendaciones de expertos. 1. Carnes asadas y tacos al carbón: Las carnes asadas son una tradición en las reuniones familiares y eventos sociales mexicanos, especialmente en el norte del país. Sin embargo, al cocinar carne a altas temperaturas, como asarla o freírla, se generan compuestos carcinógenos conocidos como hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) y aminas heterocíclicas (AH). Un estudio publicado en Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention encontró que la exposición prolongada a estos compuestos puede aumentar significativamente el riesgo de cáncer colorrectal, de páncreas y próstata. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica las carnes procesadas y las carnes rojas como “probablemente carcinógenas” cuando se cocinan a altas temperaturas, ya que el humo y el contacto directo con el fuego generan estas sustancias peligrosas. 2. Chiles ahumados y picantes El chile es un ingrediente esencial en la dieta mexicana. Aunque posee propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, el consumo excesivo de chiles ahumados, como los chipotles, puede ser perjudicial. El proceso de ahumado puede generar HAP, similares a los encontrados en carnes asadas, que aumentan el riesgo de cáncer gastrointestinal. Además, la capsaicina, el compuesto activo responsable del picor del chile, ha sido vinculada en algunos estudios a daños celulares que pueden predisponer al cáncer gástrico si se consume en exceso. Un informe del Journal of Cancer Research sugiere que la exposición prolongada a altas concentraciones de capsaicina podría inducir inflamación crónica, aumentando el riesgo de cáncer de estómago. 3. Tortillas y productos de maíz Las tortillas de maíz son un alimento básico en la dieta mexicana. Sin embargo, el maíz puede estar contaminado por hongos del género Aspergillus, que producen aflatoxinas, compuestos altamente cancerígenos. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifica las aflatoxinas como carcinógenas del Grupo 1, asociadas principalmente con cáncer de hígado. Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) detectó la presencia de aflatoxinas en productos de maíz comercializados en diversas regiones de México. La exposición prolongada a estas toxinas puede afectar gravemente la salud hepática y aumentar el riesgo de desarrollar cáncer hepático. 4. Bebidas azucaradas y refrescos El consumo excesivo de bebidas azucaradas, como refrescos y aguas saborizadas, es común en México, uno de los países con mayor ingesta per cápita de estas bebidas. El exceso de azúcar no solo está asociado con obesidad y diabetes, sino también con un mayor riesgo de desarrollar cáncer. Un estudio publicado en The BMJ encontró una correlación significativa entre el consumo de bebidas azucaradas y un aumento en el riesgo de cáncer de páncreas, hígado y endometrio. El mecanismo detrás de este riesgo está relacionado con el aumento de la resistencia a la insulina y la inflamación crónica derivada del consumo prolongado de azúcares refinados. 5. Tamales y alimentos con harinas tratadas Los tamales, elaborados tradicionalmente con masa de maíz y cocidos al vapor, pueden contener acrilamida cuando las harinas son sometidas a altas temperaturas. La acrilamida es un compuesto químico que se forma en alimentos ricos en carbohidratos cuando se cocinan a temperaturas superiores a 120 °C. La acrilamida ha sido clasificada por la IARC como “probablemente carcinógena para los humanos”, con estudios que sugieren una relación con el cáncer renal, endometrial y ovárico. Aunque los tamales al vapor presentan menor riesgo que los alimentos fritos, los productos derivados del maíz y las harinas industriales pueden contener trazas significativas de este compuesto. 6. Salsas y comidas fermentadas Las salsas picantes y otros alimentos fermentados, como algunas variedades de encurtidos tradicionales, pueden contener nitrosaminas, compuestos que se forman durante el proceso de fermentación y conservación. Las nitrosaminas son conocidas por su efecto carcinógeno en animales y se ha demostrado que están relacionadas con un mayor riesgo de cáncer gástrico y de esófago en humanos. Un estudio publicado en el International Journal of Cancer señaló que el consumo frecuente de alimentos fermentados con alto contenido de sal puede dañar el revestimiento del estómago y aumentar la susceptibilidad al cáncer gástrico. 7. Dulces mexicanos con colorantes artificiales México es famoso por su variedad de dulces tradicionales, como las alegrías, mazapanes y obleas. Sin embargo, muchos de estos productos contienen colorantes artificiales que pueden tener efectos negativos para la salud. El colorante rojo 40 y el amarillo 5, comúnmente utilizados, han sido objeto de controversia por sus posibles efectos cancerígenos. Aunque la evidencia no es concluyente, la European Food Safety Authority ha recomendado limitar la exposición a estos aditivos, especialmente en niños, debido a su potencial para causar daños genéticos y celulares. 8. Pescados y mariscos ahumados El pescado y los mariscos ahumados son parte de la oferta gastronómica mexicana, especialmente en las zonas costeras. Sin embargo, el proceso de ahumado puede generar HAP y otros compuestos carcinógenos. Además, el mercurio presente en algunos peces grandes, como el atún y el pez espada, puede ser un factor adicional de riesgo para ciertos tipos de cáncer. Un estudio de la Environmental Protection Agency (EPA) señaló que la exposición prolongada al mercurio y otros metales pesados puede contribuir al desarrollo de cáncer, particularmente en órganos como el hígado y los riñones. Recomendaciones para reducir el riesgo Para minimizar el riesgo de cáncer asociado con estos alimentos, los expertos sugieren: • Limitar el consumo de carnes asadas y procesadas, optando por métodos de cocción más saludables como hervido o vapor. • Evitar el exceso de chiles ahumados y optar por variedades frescas o secas sin procesos industriales. • Elegir tortillas de maíz nixtamalizado y evitar el consumo frecuente de productos de maíz de origen industrial. • Reducir el consumo de bebidas azucaradas y optar por agua natural o infusiones. • Minimizar el consumo de alimentos altamente procesados o con aditivos artificiales. Mantener un equilibrio y optar por prácticas alimenticias saludables puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar cáncer, protegiendo así la salud a largo plazo. |
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