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XALAPA.- Los bancos mexicanos enfrentan mayores deterioros crediticios y presión sobre sus ganancias, debido a la situación económica, derivada de los aranceles impuestos por Estados Unidos, señala la calificadora Fitch Ratings. En un análisis, la firma destacó que, si bien los colchones de capital y los perfiles de liquidez respaldan las calificaciones de los bancos, la incertidumbre causada por la inminente recesión inducida por los aranceles, eleva el riesgo crediticio. La agencia resaltó que ha revisado significativamente a la baja sus pronósticos de crecimiento para México. En este sentido, indica que el sistema bancario mexicano está bien posicionado para absorber los riesgos derivados de la contracción económica. Recordó que el sistema resistió la crisis financiera global y la pandemia, y precisó que las rebajas de calificación de los bancos durante estos períodos se debieron únicamente a las del soberano, y no a presiones sobre las individuales. No obstante, Fitch subrayó que la banca mexicana enfrentará presión sobre sus ingresos y compresión de márgenes, debido a su sensibilidad negativa a tasas más bajas y al aumento de los costos crediticios. Aclara que “Esto es especialmente cierto para los bancos pequeños y medianos, cuyas bases de capital más bajas y modelos de negocio menos diversificados, los hacen más vulnerables a industrias susceptibles al aumento de aranceles estadounidenses, como los sectores industrial, agrícola, automotriz, de la construcción, energético o minero”. Los siete principales bancos mexicanos, según las calificaciones de Fitch, representaban en conjunto el 71% de los activos a diciembre de 2024. Estos bancos, mencionó, tienden a centrar su cartera comercial en grandes corporaciones y empresas, así como en préstamos al sector público, y una parte en consumo. Sin embargo, puntualizó la agencia, la expectativa de una recesión inducida por los aranceles en México, reduce el beneficio de una cartera diversificada de préstamos. “El impacto se sentirá más allá de los sectores más directamente afectados, lo que resultará en un entorno operativo más débil y pondrá tensión en las perspectivas comerciales y el desempeño financiero de los bancos mexicanos”, expuso. Una recesión interna, dice afectaría ampliamente a otros sectores corporativos, como la construcción de viviendas, la construcción y el comercio minorista discrecional. De igual forma, refiere que el crédito a empresas será más sensible a la demanda de crédito de industrias clave estrechamente relacionadas con las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos y la confianza de los inversionistas en el país.
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