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XALAPA.- Con la tarea de recuperar la confianza ciudadana y articular una estrategia que rompa con el legado de violencia, impunidad y narcopolítica, el nombramiento del contralmirante Alfonso Reyes Garcés como próximo secretario de Seguridad Pública de Veracruz llega en un momento crítico para la entidad, entre acusaciones de vínculos del gobierno estatal saliente de Cuitláhuac García Jiménez con al menos 2 cárteles. La experiencia de Reyes Garcés no se limita al análisis académico. Como integrante de las Fuerzas Especiales y con formación en tácticas de guerra no convencional, ha adquirido habilidades en contraterrorismo, insurgencia y operaciones de información. Su paso por instituciones como la Naval Postgraduate School y su participación en misiones internacionales lo convierten en un estratega integral. Militares estadunidenses y extranjeros egresados de la división del futuro Secretario de Seguridad de Veracruz están ahora operando en Iraq, Afganistán, Filipinas y Colombia como parte de su formación en guerras irregulares, dentro de las cuales algunos analistas estadunidenses ubican la "insurgencia delictiva" que padece México y que funcionarios estadunidenses han tipificado como "narcoinsurgencia". Estas credenciales, sumadas a su enfoque crítico, lo posicionan como una figura clave para abordar los problemas de seguridad que aquejan a Veracruz, un estado marcado por altos índices de violencia y la influencia de cárteles. En ese tenor, desde hace más de una década, Alfonso Reyes Garcés, próximo titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Veracruz elegido por la futura gobernadora Rocío Nahle, advirtió frontalmente de las fallas en las políticas de seguridad de México contra el crimen organizado. En 2009, entonces como oficial de la Marina, criticó abiertamente la estrategia del ex presidente Felipe Calderón contra el narcotráfico, advirtiendo que estaba destinada al fracaso. Su análisis, plasmado en su tesis de maestría en la Escuela de Postgrado Naval en Monterey, California, resultó ser una premonición sobre las consecuencias de una guerra sin fin. En su tesis, Reyes Garcés cuestionó la estrategia gubernamental que abordaba el narcotráfico como un problema táctico en lugar de una amenaza integral a la seguridad nacional. Sostuvo que, sin un enfoque estructural, los esfuerzos serían insuficientes y contraproducentes. La estrategia de Calderón no cambió, sus más cercanos colaboradores se pusieron a sueldo de los cárteles y, en efecto, el gobierno y sus fuerzas armadas no han podido desde entonces parar la violencia que desencadenó Felipe de Jesús Calderón Hinojosa... El análisis de Reyes contrastaba con la postura oficial de la época, que defendía la violencia como resultado de "acorralar a las fieras" del crimen organizado. La única victoria fue fugaz: en cuentas bancarias de colaboradores como Genaro García Luna. Para Reyes, esta visión simplista ignoraba las dinámicas profundas que alimentan al crimen organizado. La violencia que Calderón exacerbó durante su administración dejó huella en Veracruz. J. Jesús Lemus, escritor y especialista en seguridad, señaló que las políticas del exmandatario no solo desataron una "pandemia de criminalidad" en la entidad, sino que colocaron a México en una espiral de muerte y desapariciones masivas.
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