De Veracruz al mundo
JUAN 'OUIKAKIXTIA' AL PUEBLO
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2023-07-18 / 16:48:18
LA CORRUPCIÓN TIENE MUCHAS ARISTAS… LA 4T LAS CUBRE TODAS
(la solución está a la vista en el 24)
El hecho de que México está ubicado en el lugar 124 de 180 (de menor a mayor) en el concierto internacional que mide los índices de corrupción, resulta tan penoso como aquél que lo coloca en el lugar 102 (de 137) en rendimiento educativo.



México resulta ser, ante estas evidencias, un país de muy pobres alcances académicos y para completar, pletórico de corruptos... Pero... ¿Por qué México está considerado un país corrupto? y ¿Dónde y cómo adquirimos ese estigma como sociedad?...



Tal vez las respuestas no sean fáciles de obtener, pero si queremos compartir una idea que explique históricamente la génesis de una actitud totalmente negativa, egoísta y ambiciosa de la sociedad, tenemos que remontarnos a las características psicológicos, sociales y antropológicas de los pueblos autóctonos que poblaban nuestro territorio antes de la llegada de los españoles, donde no es fácil identificar señales de corrupción en sus esquemas, ya que manejaban liderazgos autoritarios extremos al ser pueblos guerreros que vivían del trabajo de los pobladores de los reinos que conquistaban... cuando menos es la historia básica del desarrollo del pueblo azteca que tenía la hegemonía de gran parte del territorio.



Esto hacía que los pueblos conquistadores tuvieran una actitud despectiva para con los conquistados, que provocaba un trato violento, inhumano y hasta cruel hacia ellos, que tenía como reacción lógica el rencor, el miedo y el desprecio por los altivos guerreros que los sometían.



Por ello debemos recordar que, por la ayuda que los reinos tributarios del imperio azteca les dieron a los españoles, estos lograron la conquista de México según la versión histórica más difundida. Así, la derrota del pueblo azteca pudo ser la venganza de los oprimidos que encontraron la coyuntura para librarse de un yugo lastimoso... aunque no supieran siquiera que las cosas serían mucho peor para ellos con el nuevo yugo de los orgullosos blancos españoles.



Si además analizamos las características del esquema social expansionista de la España del siglo XV, podemos ver que ese reino estaba contaminado con muchas lacras sociales como la mendicidad, el robo, la codicia y el elitismo racial y religioso que ocasionó definitivamente que, según lo referido por Fray Juan de Zumárraga, llegaran a considerar a los habitantes del continente americano como una especie de “animales inteligentes”, dándoles el trato correspondiente.



Tres siglos de colonización a sangre y fuego... pero con la cruz por delante, sirvieron para madurar un caldo de cultivo, que generó una sociedad acrisolada donde se podían ver núcleos indígenas racialmente puros, aunque trans culturados por tantos años de influencia forzada y también eran evidentes los grupos de españoles y criollos que continuaban creyendo en la superioridad de género y clase, pretendiendo continuar conservando el poder político, económico y social en un esquema monárquico tan cruel como la mayor crueldad de los antiguos pueblos aztecas...



Para quien lo dude solo tiene que recordar la existencia de la “santa” inquisición, que representó el brazo ejecutor de un esquema social donde se combinaban los intereses y las ambiciones del poder político y del poder religioso. Finalmente, el producto de la mezcla de ambas razas... los mestizos que al cabo de tantos años YA ERAN MAYORÍA, y por tanto empezaban a demandar atención con el orgullo de su parte española y con el rencor de su parte indígena.



La independencia de México que ha generado tantas historias diferentes, aunque una sola oficial, tal vez haya sido solo la fortuita y feliz coincidencia de una simbiosis que se dio entre los grupos armados de mestizos e indígenas, y los liderazgos carismáticos de hombres como Hidalgo, Morelos y Bravo, que tenían los instrumentos para imponer sus ideas y decisiones, y los ideales bien intencionados de que las cosas fueran diferentes para dignificar la vida de los dueños verdaderos de México... ¡el pueblo!



Para muchos resulta un enigma la decisión de Hidalgo de regresar al ejército insurgente del Cerro de las Cruces en su marcha a la capital, que ya estaba desprotegida por el ejército español, y obviamente a merced de los grupos armados insurrectos, por lo que resulta inexplicable que Hidalgo considerara tal vez que la aventura ya había ido muy lejos -como sugiere Ibargüengoitia en la excelente parodia del movimiento independentista que aborda en “Los pazos de López”- y eso hizo que regresaran al bajío, solo para arriesgar todo cuando lo asesinaron junto con Morelos y los demás, colgando sus cabezas de la alhóndiga de Granaditas, a la usanza de los viejos “cepos” de la edad media que se colocaban en las plazas a la vista general, como advertencia siniestra.



El México independiente no fue muy feliz y el crisol social, seguía produciendo entes humanos con actitudes totalmente negativas, y que mostraban sus cualidades adquiridas casi filogenéticamente, de ambición, corrupción, envidia, y otras lindezas que mantuvieron al país en una efervescencia política que incluyó: guerras internas, imperios fallidos, invasiones flagrantes de potencias extranjeras, convulsión social, crisis del campo, y por supuesto todo esto resultó un “abono” maravilloso para la continuación de la corrupción, que se generalizaba de manera sorprendente y alarmante en todos los estratos sociales.



La justicia ya era un mito en ese entonces, y todos querían tomársela por su propia mano con el propósito de obtener sus reivindicaciones personales y familiares que hicieran más equitativa la repartición de la riqueza del país... Ya desde antes del movimiento revolucionario, el país era uno de los más corruptos del mundo a pesar de los aplausos que le prodigaban a la dictadura porfirista, contra la ira contenida y nunca enfrentada, de las clases que eran explotadas a veces en forma inhumana como sucedía en Valle Nacional –que nunca quisiéramos que se repitiera- y que ocasionó que la sociedad empezara a repudiar las tropelías del gobierno, cruel y corrupto del otrora caudillo y vencedor de los invasores franceses en la gesta de 1864 el Gral. Porfirio Díaz.



En ese entonces, los excesos de gobierno eran denunciadas e ironizadas por medios de comunicación como “El hijo del Ahuizote” donde los hermanos Flores Magón se erguían como los verdaderos precursores de la Revolución mexicana. Esta denuncia constante señalaba entre otras muchas cosas, los saqueos de que era objeto nuestro país por parte de los “inversionistas” extranjeros, que como familias extendidas se habían adueñado de todo el territorio. A principios de siglo, el territorio nacional pertenecía a no más de 100 familias... tan solo una de las propiedades era tan extensa como el estado de Coahuila.



La Revolución Mexicana fue un hecho social tan controvertido, que aún hay quien duda en la actualidad de su beneficio, aunque haya cobrado más de un millón de vidas en sus once años de duración oficial. Sirvió para que las clases oprimidas cobraran las viejas cuentas que tenían para con los latifundistas y explotadores, al despojarlos de sus propiedades y repartirlas entre la comunidad... a la usanza del legendario Robin Hood.



Después de la crisis armada, los líderes del movimiento que quedaron vivos se dedicaron a reconstruir el país tanto en lo político con base en la reciente Constitución del 17, como en lo económico y social. Esto representó que la planta productiva de México nuevamente se haya echado a andar, libre ya de intervencionismos extranjeros –cuando menos de tipo armado- ya que el neocolonialismo económico empezaba a recoger los pedazos de país para poder explotarlo mejor, tal y como antes sucedía, pero ahora en un territorio “independiente” y conformado como una moderna república pujante y con una estructura de gobierno que ya tenía la pretensión de ser sólida.



El Gral. Calles, como hijo pródigo de la Revolución, tal vez pensó que era conveniente reducir los más de 8 mil partidos políticos que existían en la época de la gesta armada, y logró la citada reducción a UN solo partido: El Nacional Revolucionario que sentó sus reales en la vida política de México y fomentó de manera importante nuevamente la definición de clases sociales, pero ahora en el contexto de una “gran familia revolucionaria” que tomó las riendas del país y ubicó nuevamente a los obreros y campesinos en “su lugar” que les corresponde... los primeros sirviendo a los capitales extranjeros y nacionales que podían contratarlos, y los segundos en “posesión” condicionada de la porción del territorio que era “repartible”.



La corrupción por supuesto siguió existiendo, creciendo, madurando, asumiéndose casi como una idiosincrasia nacional, y cimentando una práctica irresistible para muchos, de tal suerte que la situación actual es la de ocupar un lugar nada envidiable en la tabla de posiciones en el contexto mundial, de los países con mayores evidencias de corrupción en su estructura política y social.



De esta forma, una lacra social como la corrupción, evita prácticamente un crecimiento económico de un país que razonablemente administrado, pudiera proveer para alimentar satisfactoriamente a 200 millones de habitantes según algunos economistas que han evaluado los potenciales de nuestro país. Sin embargo, con poco más de la mitad, está en la frontera del hambre... y 70 millones de mexicanos viven en la pobreza.



La injusta e inequitativa distribución de la riqueza que hay en México, muestra contrastes tan curiosos como tener precisamente 70 millones de pobres, pero poder colocar a 3 personas en la lista de las 20 más ricas del planeta... con lo que cualquiera se preguntaría... ¿Qué fue entonces lo que cambió la Revolución mexicana para el pueblo?



Si casi uno de cada dos mexicanos es pobre, y muchos saben o suponen que su situación se debe en gran parte a esa corrupción que aqueja nuestro país, la respuesta social es la multiplicación de la delincuencia... y los más afectados siempre serán los que no pertenecen a ninguno de estos grupos... esto es, los que no son corruptos, ni tampoco delincuentes... solo víctimas por doble partida de un esquema que históricamente ha sentado sus reales en nuestro país.



La corrupción hace que los presupuestos institucionales no alcancen para cumplir con su misión al ser desviados para beneficio de unos cuantos que son los responsables de su ejercicio, y muchas veces con la participación y beneplácito de los titulares de las propias dependencias que los solapan.



Y se culpó a un régimen político hegemónico de la corrupción que existe en México... pero a la hora del presunto “CAMBIO” que se logró en el 2000 y después de 3 alternancias en el poder y 23 años de esperanza... el pueblo mira con tristeza que la corrupción es un monstruo tan poderoso que dejó emponzoñado al sistema social mexicano... no tan solo a los partidos políticos que proponen a los dirigentes.



Los escándalos en derredor de malos manejos de recursos en los gobiernos, de personas emergidas de todos los partidos políticos, nos orientan a pensar que NO SON LOS PARTIDOS POLÍTICOS NI EL GOBIERNO quienes son responsables de la corrupción, sino una sociedad que NO HA SABIDO ENCONTRAR verdaderos líderes HONESTOS, que se decidan a emprender la difícil tarea de abordar los problemas de origen de la corrupción.



Son los valores morales y no solo la pobreza, la que empuja a los individuos hacia la delincuencia, pues en la escala de daño social es tan delincuente un secuestrador que retiene a una persona a cambio de dinero, como otro que quita la vida a un ser humano para despojarlo de sus bienes, al igual que el funcionario que defrauda la confianza del pueblo robándolo de otra parte de su patrimonio... y es dudoso que estos últimos pudieran hacerlo por HAMBRE... bueno cuando menos física, pues también hay hambre y ambición de poder... lamentablemente a veces al precio que sea.



La complacencia del propio sistema ante los hechos se demuestra con la propia continuidad de la corrupción en sus entrañas... independientemente del partido político, independientemente del hambre, independientemente del grado educativo... solo movida por la ambición y la actitud tramposa, libre de los mínimos escrúpulos, y que ha ocasionado un saqueo que ya ha durado demasiados años... primero los conquistadores, después las clases privilegiadas, luego las potencias extranjeras por la fuerza, luego los revolucionarios y ahora los grandes consorcios internacionales, sumados a muchas personas en las estructuras gubernamentales... y uno termina preguntándose...¿Cuánto más aguantará la gallina de los huevos de oro...?



México es un paraíso y como tal se publicita a nivel mundial... los grandes centros vacacionales... los inagotables recursos naturales... la mano de obra barata... los convenios blandos de exención de impuestos para las grandes empresas que generen empleos, el folklore, las artesanías, la cultura... un verdadero paraíso para los extranjeros que han visto con alegría la tendencia hacia la globalización, que les permite nuevamente hacer ofertas atractivas a los “administradores” del país, quienes esgrimen su fundamento en el histórico cambio de oro por lentejuelas.



Pero México está madurando... y lejos del rencor que muestran eventualmente y con justa razón, los grupos indígenas del sureste movidos también a veces, por intereses diferentes a los propios, el pueblo debe empezar a reconocer que el único camino que nos conducirá a una mejoría real del nivel de vida, es un abordaje drástico y valeroso de la educación de la población, que le permita absorber conocimientos, reflexionar sobre sus propias actitudes y cambiarlas positivamente, y finalmente hacer congruentes esas nuevas actitudes con una práctica honesta, donde en la estructura social de división del trabajo, todos recordemos siempre que nuestro trabajo es para servir a los demás, al igual que el trabajo de los demás nos sirve a nosotros, sin embargo la educación está peor que nunca con funcionarios de la más baja calidad moral que pretenden adoctrinar a los niños en una cruzada perversa para perpetuar la estúpida pretensión de tener 90% de lealtad, aunque se tenga 10% de capacidad.



La garantía del acceso a la salud, debe ser la otra vertiente fundamental para que llegue a ser una realidad la famosa máxima de “mente sana en cuerpo sano” y si está educada... ¡mejor!, pero la decepción alcanzó niveles inimaginables al haberse destruido el sistema nacional de salud, al haber enfrentado una pandemia de colosales dimensiones y haber tenido 800 mil muertes en exceso, según datos oficiales del INEGI, que, aunque se quiera no pueden ocultarse ante los ojos del mundo. Un sistema de salud que nos ha sido prometido año con año que sería “mejor que el de Dinamarca”, y en 5 años está peor que nunca, con hospitales abandonados en su mantenimiento y conservación, que no tienen medicamentos ni insumos diversos para atender a los pacientes, y que no han sabido consolidar en un VERDADERO Y ÚNICO SISTEMA DE SALUD, al margen de pertenencias e ideologías. Un sistema de salud que ha sido destruido en 5 años cuando había costado 40 mejorarlo poco a poco, hasta lograr una cobertura de casi 95% en todo el territorio nacional.



Parece sumamente ingenuo pensar que si México tuviera buenos niveles educativos y buenos niveles de salud, pues otro gallo nos cantaría... pero la ingenuidad puede convertirse en realidad tan solo con la extinción de la CORRUPCIÓN AL INTERIOR DE LAS ESTRUCTURAS GUBERNAMENTALES... que puede ser una ingenuidad mayor si nadie pensara, como yo, que este mal se puede ir exterminando poco a poco.



Solo pensemos... SI NO HUBIERA CORRUPCIÓN... y si toda la estructura gubernamental cumpliera lo que dicen las Leyes y los reglamentos, y además realizaran su función social acorde a lo que se espera, tal vez sería la faceta político-social del MUNDO FELIZ de Huxley.



Pensemos en un agente de tránsito que solo detenga a un conductor cuando en efecto hubiera violado el reglamento, y sin esperar componendas le extendiera su boleta de infracción sin despojarlo de sus pertenencias como su licencia, su tarjeta de circulación... o su dinero, pero esperando con eso que el conductor en forma libre y responsable acuda a las oficinas burocráticas recaudadoras correspondientes a pagar su multa por violación de las normas que él aprobó a través de su ejercicio ciudadano de libre voto de sus representantes en los poderes del gobierno.



Pensemos en un agente judicial que no se convierta impunemente en un asaltador, abusando de la tenencia de armas, o bien en un asaltador social abusando de la tenencia de credenciales (ambas cosas inspiran miedo y desprecio por parte de la mayor parte de la ciudadanía), y que se dedique a detectar y aprehender delincuentes llevándolos a juicio, conformándose con vivir en la modesta medianía que le permite su percepción como servidor público en el ramo de seguridad... donde seguramente nadie le obligó a entrar, sino que firmó un contrato e hizo un juramento de cuidar los intereses del pueblo...¡Juramento!



Pensemos en un agente aduanal que cumpla con su deber de decomisar los productos ilegales que pretendan introducirse al país, y que los concentre en los depósitos específicos para que tengan el destino legal que haya acordado el Congreso, en lugar de extorsionar, despojar, robar y amedrentar a los viajeros.



Pensemos en un legislador que realmente se preocupe por el bienestar de quienes lo eligieron su representante en las cámaras, y escuche sus necesidades y propuestas para llevarlas a la asamblea legislativa, asistiendo a TODAS las sesiones ordinarias y extraordinarias y viviendo SOLAMENTE con su nada modesto salario, alejándose de las tentaciones que su fuero le puede proveer, pero respetando así al pueblo que lo ubicó en esa posición privilegiada desde donde puede lograr LOS VERDADEROS CAMBIOS DEL PAÍS, en lugar de utilizarlos para los pleitos de partido y para su crecimiento personal, o para atender abyectamente las órdenes del ejecutivo federal, como es el caso actual, donde los legisladores del Partido en el poder, son solo marionetas y saltimbanquis que ciegos y sordos no escuchan la voz del pueblo, sino solo la voz del amo que vive en el Palacio Nacional.



Pensemos en un jefe de compras de cualquier dependencia gubernamental que cumpla con la Ley de Adquisiciones en forma cabal, y se aleje de las tentaciones del diezmo por asignación irregular... dicen por allí que obtener el 10% de beneficio de todas las compras que se hagan, es la “justa” retribución de una azarosa y expuesta función como esa... ¿Y la Ley entonces...? ¿Y la misión de la Contraloría?



Pensemos en una Contraloría que lejos de andar buscando burócratas que se roban tres pesos o se equivocan en las cuentas por 24 centavos, o persigan abyectamente a políticos opositores del gobierno corrupto, mentiroso y traicionero al pueblo, voltee a ver las grandes transacciones que se realizan en APARENTE apego a la Ley, pero que a todas luces son fraudulentas... como lo hacen los hijos del presidente, que representan el mejor ejemplo para este comentario, pues cometen demasiados atropellos en las poderosas Dependencias que manejan la mayor parte del presupuesto público y que no se pueden negar a hacerles “favores” a los haraganes esos.



Pensemos en un médico que llegue oportunamente a realizar su trabajo, y que atienda a sus pacientes justamente como él desee que traten a sus hijos, cumpliendo plenamente con el juramento hipocrático, que aún en la actualidad se hace, y que la mayoría de los médicos ni siquiera se acuerdan, que existió en su vida como un ritual para comprometerse con la sociedad en su práctica profesional.



Pensemos en ciudadanos que no ofrezcan dádiva, que no falten al trabajo, que no se incapaciten falsamente, que no engañen al prójimo, que no se adelanten en la fila del cine, que no escondan el as en la manga... ¡vaya! que tengan una actitud ciudadana de respeto a la sociedad, respeto que no muestra como ejemplo el propio Ejecutivo que utiliza los foros de Palacio para atacar a quienes no están de acuerdo con sus estúpidas decisiones, y a los que llama de mil maneras insultantes y oprobiosas, que lo colocan como el peor mandatario de toda la era moderna, y que ha causado una polarización alarmante que pudiera ser el embrión de una nueva revolución, y no propiamente de las conciencias, sino una armada desde el hambre, el cansancio y la frustración de no tener fuentes de trabajo, servicios educativos de calidad, servicios de salud que cuiden al pueblo en lugar de ponerlos en riesgo y encima calificarlos como grupos “golpistas”, como se ha dicho de los padres de niños con cáncer que en su lucha por salvar a sus hijos, han levantado la voz sin éxito.



Si pensáramos en todas estas cosas... tal vez descubriéramos que solo son sueños... pero sueños que tal vez sean posibles a mediano plazo... solo que debemos comenzar cuanto antes a educar al pueblo, manteniéndolo sano y productivo, administrándolo con honestidad y tal vez así... solo tal vez así... el estigma de la corrupción en México llegue a ser una triste historia que nos enseñe en el futuro como superar las lacras sociales más adversas y lesivas.



Si todos los integrantes de la sociedad fuéramos honestos, responsables y trabajadores, la corrupción sería un fenómeno lejano que veríamos penosamente como un problema de otros países o de otros tiempos... pero al parecer es casi un deporte nacional capaz de proveer al país de muchas preseas áureas en contiendas internacionales. El enriquecimiento de los familiares del presidente, hermanos, hijos, primos y demás es evidente, aunque muchos no quieran verlo, ya sea por inocencia, por conveniencia, o por miedo.



El gobierno actual que prometió que NO SERÍA CORRUPTO, TRAIDOR Y MENTIROSO, ha demostrado ser justamente lo contrario pues partiendo del mismísimo presidente que miente más de 80 veces diariamente en sus “mañaneras” y pasando por casi TODOS sus colaboradores, han situado al país en la más descarnada situación de corrupción como lo han demostrado todos los documentos hackeados por Guacamaya y que NO HAN PODIDO RABATIR con pruebas, y solamente han minimizado en forma cínica y desvergonzada.



La actual situación de México solo la pueden soslayar los ciegos, los imbéciles y los corruptos que se benefician de los actos impresentables del presidente y su gabinete. Todos los demás que no estamos en estos supuestos, nos damos cuenta perfectamente del gobierno fallido que hemos tenido desde 2018 y que no deberá continuar para después de 2024, pues el país no soportaría otros 6 años de desgracia.



El ciudadano tiene en su mano la solución… solo tiene que votar por otras opciones que tal vez no sean las mejores, pero serán MENOS MALAS que la oferta de continuidad del presidente y los siniestros personajes que pretenden sucederlo, como la “maestra del mantenimiento”, el “señor de los relojes”, el “príncipe del tik-tok”, o el “barón de la hipocresía” lamen la suela del poderoso, predican la palabra mentirosa de su amo y mienten descaradamente al pueblo, culpando al pasado de su incapacidad para gobernar, siendo que llegaron al poder al prometer que todas las lacras sociales desaparecerían.



Los mexicanos tenemos la solución… solo hay que ejercer el derecho con RESPONSABILIDAD, INTELIGENCIA Y AMOR A MEXICO…Un país que debe darle la oportunidad a una mujer tal vez, pero a una mujer que haya demostrado con hechos y no con dichos, que puede y quiere mejorar las condiciones de vida de los mexicanos.



El dicho tan sobado de que “primero los pobres”, debe dejar de ser una promesa mentirosa de campaña, para pasar a ser una verdadera y honesta política pública que brinde trabajo y que fomente las aspiraciones para mejorar a todos los mexicanos, en lugar de estigmatizar a quienes la sustentan, diciendo que debemos conformarnos con tener “solo un par de zapatos” pues eso parece más una mentada de madre, que una invitación a disfrutar de una pobreza franciscana, como las mentes obtusas pretenden convencer a los jodidos.



Claro que debemos ser un pueblo que aspire a progresar. Claro que debemos pretender obtener niveles de educación dentro o fuera del país. Por supuesto que debemos exigir un sistema de salud que atienda nuestras necesidades…y sobre todo, debemos abrir los ojos y los corazones, para que los jóvenes miren el futuro con cuidado para no cometer los errores de sus padres y abuelos, que han puesto en el gobierno a personajes oscuros y carentes de inteligencia, que apenas lograron terminar una carrera en 14 años de porrismo universitario, y con muchos esqueletos en el armario que pretenden ocultar con una coraza falsa de honestidad inexistente, y discurso manido que solo convence a los inocentes que no conocen la realidad del país, a los corruptos que se benefician de la continuidad de esta transformación de cuarta, y a los imbéciles que resultan corifeos de un esquema de gobierno fallido en todos los campos del quehacer nacional.



Jóvenes…construyan realmente su futuro y decidan con cuidado a quien le otorgan su confianza. Mujeres…ya no confíen en quienes abusan y ofenden su condición de género. Paisanos militares…no permitan que sus generales corruptos les digan que hagan cosas para los que no están hechos. Empresarios…cuiden su patrimonio y no entreguen “diezmos” a los parientes de los políticos y apoyen un gobierno de caricatura. Mexicanos de verdad…analicen y reflexionen que les conviene para sus familias. Abstencionistas…ya no permitan que otros decidan por ustedes. ENTRE TODOS PODEMOS ACABAR CON LA CORRUPCIÓN…solo tenemos que escoger a quien podamos exigirle sin miedo a que nos persiga y nos ataque desde el poder del gobierno.

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