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XALAPA.- La reducción del 36 por ciento al presupuesto de la Semarnat para 2025, en comparación con el ya limitado presupuesto de 2024, pone en riesgo las actividades clave para el manejo y protección de los recursos naturales. En ese tenor, el año 2025 se perfila como uno crítico en materia de incendios forestales, con el riesgo de igualar o incluso superar los devastadores eventos registrados en 2024, advirtió el biólogo Héctor Rojas Carrizales, exsubdirector del Parque Nacional Pico de Orizaba. Refirió que esta proyección se agrava ante la reducción presupuestal del 36 por ciento para la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), lo que podría limitar significativamente la capacidad de prevención y respuesta ante este tipo de emergencias. De acuerdo con Rojas Carrizales, los incendios forestales son impulsados por una acumulación de materiales combustibles en las zonas boscosas. Estos incluyen pastos secos, madera tirada derivada de la tala clandestina y, en algunos casos, hasta el propio suelo reseco, que también puede arder. “Todo eso, combinado con temperaturas altas como las que tuvimos este año, genera las condiciones perfectas para incendios forestales catastróficos”, señaló. El biólogo enfatizó que el suelo mismo, al perder humedad, se convierte en un elemento altamente inflamable. “El aire ya se está resecando y así como nuestra piel se deshidrata, también lo hace el terreno. Esto elimina la poca humedad que resguardaba el suelo, dejando todo listo para encenderse con el calor”, explicó. El 2024 se sumó a una lista de años especialmente activos en incendios forestales, junto con 2013 y 1998. Estos periodos comparten patrones climáticos irregulares y temperaturas atípicas que favorecen la propagación de incendios. “2025 podría seguir esa misma tendencia. Si no se vigilan y controlan estos factores, los eventos catastróficos serán inevitables”, advirtió Rojas Carrizales. A la complejidad de las condiciones naturales se suma un obstáculo financiero. La titular del Medio Ambiente, Alicia Bárcena, ha reconocido públicamente los desafíos que esta disminución traerá consigo, afectando áreas como la reforestación, la capacitación de personal y el combate a incendios forestales. “Si ya con el presupuesto de 2024 fue difícil responder a los eventos de este año, ahora con un recorte tan severo será todavía más complicado. Esto podría traducirse en menos recursos para vigilar las áreas naturales protegidas y para implementar estrategias de prevención y reacción ante incendios”, afirmó el biólogo. Rojas Carrizales subrayó la importancia de una programación adecuada y una capacidad de respuesta inmediata para mitigar los riesgos de incendios forestales en 2025. “Espero que se tomen las medidas necesarias y se invierta en fortalecer las capacidades de acción. Lo que enfrentaremos no es sólo un desafío ambiental, sino también un problema político y social que requiere atención prioritaria”, concluyó. En un contexto donde el cambio climático sigue exacerbando los fenómenos naturales extremos, el experto insistió en que la prevención y la asignación de recursos suficientes son esenciales para evitar que el próximo año se convierta en otro capítulo negro en la lucha contra los incendios forestales.
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