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Violencia en la frontera, con y sin muro.
Aunque el número de asesinatos en México fue el reciente argumento de Trump para insistir en la valla, los índices delictivos cometidos en ambos lados de la línea divisoria no tienen comparación
Domingo 12 de Agosto de 2018
Por: Excelsior
Foto: Excélsior /
Ciudad de México.- El récord de homicidios dolosos en México fue esgrimido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para insistir en la necesidad de construir un muro, pero no hay comparación en la cantidad de crímenes que registran ciudades vecinas a ambos lados de la frontera.

San Diego, California, comparte decenas de kilómetros de frontera con Tijuana, Baja California, y las divide una valla. Es el mismo caso de Laredo, Texas, y Nuevo Laredo, Tamaulipas, que están separadas por el Río Bravo.

Sin el muro de 10 metros de alto que busca construir Trump, los índices delictivos son muy diferentes entre estas urbes.

De acuerdo con las estadísticas del Laredo Police Department, la ciudad estadunidense tuvo 11 homicidios en 2015, mientras que en la localidad mexicana ese año hubo 77 asesinatos, indican las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

En 2016, Nuevo Laredo tuvo 78 asesinatos, de los cuales 36 fueron con arma fuego y en el resto se usó arma blanca y otros elementos. La ciudad texana tuvo sólo 12 asesinatos.

Para 2017, Laredo, Texas, cerró el año con 12 homicidios, en tanto que Nuevo Laredo tuvo 61, en 16 de los cuales se utilizaron el arma de fuego, en 9 arma blanca y en 36 otros elementos.

El congresista Demócrata de Estados Unidos, Henry Cuéllar, lamentó la situación y manifestó su deseo de que el gobierno mexicano haga todo lo posible para disminuir los índices de violencia en Nuevo Laredo.

“Porque lo siento con la gente que quiere vivir en paz, que quiere llevar a sus hijos a la escuela, que quiere ir a su trabajo sin ningún problema”, dijo Cuéllar.

“Yo recuerdo que hace muchos años íbamos con gente de Estados Unidos a Nuevo Laredo a comer, a hacer compras, pero esto ya ha cambiado”.

Aclaró que no sólo los ciudadanos estadunidenses se ven afectados por la criminalidad de Nuevo Laredo, también los mexicanos que quieren ir a la Unión Americana.

“Están los consumidores mexicanos que vienen a Laredo Texas, que vienen de Monterrey o de otras partes de México, y pues a veces no quieren pasar por zonas que ellos creen son violentas”, señaló.

Debido a la inseguridad, consideró el congresista, los pequeños negocios de Laredo y Nuevo Laredo se ven afectados.

“Porque la economía es local y ese es un impacto negativo. Con esta violencia se hace más difícil traer consumidores americanos, hay muchos que van a México y van a gastar, y sabemos que México tiene como una fuente principal para sus ingresos el turismo”, señaló Cuéllar.

Una situación similar se vive entre Tijuana y San Diego. El año pasado se registraron mil 618 homicidios en la ciudad bajacaliforniana, indican las cifras del SESNSP, mientras que del otro lado de la frontera hubo sólo 35 asesinatos, de acuerdo con estadísticas publicadas en la página de la ciudad de San Diego, www.sandiego.gov.

En 2016 las autoridades mexicanas registraron 831 homicidios dolosos en Tijuana, y las estadunidenses tomaron nota de 50 crímenes en San Diego, mientras que en 2015 hubo 681 asesinatos en la ciudad mexicana y 37 en la californiana.

Parte de la violencia que vive Tijuana se debe a la llegada de deportados con antecedentes penales, coincidieron Víctor Clark, director del Centro Binacional de Derechos Humanos, y Julián Palombo, presidente de los comerciantes turísticos de la avenida Revolución de Tijuana.

“Como ciudad y como estado no estamos preparados para recibirlos, pero hay un sector de la población, que es la economía informal vinculada al crimen organizado, que está preparado para recibirlos, ellos sí los esperan porque ya vienen entrenados y preparados”, señaló Clark.

Palombo destacó que hasta el momento no hay ninguna estrategia de las autoridades para abordar el problema que representa la deportación de criminales desde Estados Unidos.

“Muchos de ellos vienen con antecedentes penales por homicidios, por narcotráfico, por asalto a mano armada, y siento que el gobierno de los tres órdenes debería estar ya planeando una estrategia, ¿cómo van a recibir ese tema? Porque es un tema del que hay que preocuparnos”, dijo Palombo.

Al respecto, el alcalde de Tijuana, Juan Manuel Gastélum, afirmó: “Estaremos atentos, ya que antes de deportarlos las autoridades norteamericanas avisan al Instituto Nacional de Migración (INM) sobre los migrantes que han delinquido en Estados Unidos, por lo que se verificará que no tengan cuentas pendientes en nuestro país, tendremos que estar muy atentos”.

La autoridad tendrá que redefinir su estrategia de seguridad en busca de que no se incrementen los índices delictivos en la ciudad como ha sucedido en pasadas deportaciones masivas.

“Se han pasado instrucciones al secretario de Seguridad para que se verifiquen los perfiles de los deportados, para que no se repita lo de anteriores ocasiones cuando los delincuentes andaban de taxistas, por otra parte buscaremos trasladar de forma inmediata a los connacionales a su lugares de origen”, precisó Gastélum Buenrostro.

Entre las ciudades vecinas de Brownsville, Texas, y Matamoros, Tamaulipas, también hay disparidad en las cifras de homicidios.

De acuerdo con el sitio web del departamento de policía, www.brownsvillepd.com/crime-stats, en 2015 hubo tres asesinatos en la ciudad texana. Según los datos de la SESNSP, ese año mataron a 115 personas en la ciudad tamaulipeca; para 2016 se registraron cuatro crímenes en Brownsville y 64 en Matamoros, y el año pasado hubo seis en la urbe estadunidense y 44 en la mexicana.

En Reynosa, Tamaulipas, donde la violencia se ha incrementado en los últimos tres años, los índices delictivos tampoco se comparan con los de su vecina McAllen, que tuvo dos homicidios en 2015, tres en 2016 y siete en 2017, indican los registros del Departamento de Policía disponibles en www.mcallen.net/departments/pd/home.

Mientras que en Reynosa, el SESNSP reportó que en 2015 hubo 51 homicidios dolosos, 78 en 2015 y el año pasado alcanzaron un récord de 225.

En Eagle Pass, Arizona, sólo hay registros de 2015 y 2016, cuando hubo un homicidio en cada año. En la ciudad vecina de Piedras Negras, Coahuila, hubo 24 asesinatos en 2015 y 20 en 2016.

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