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Implante devuelve esperanza de vida; cirugía sin anestesia.
A diferencia de una operación a corazón abierto, la colocación de la válvula aórtica es una oportunidad para los pacientes 'inoperables'
Domingo 26 de Noviembre de 2017
Por: Excelsior
Foto: Excelsior
Ciudad de México.- n una sala de operaciones del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre del ISSSTE, el cardiólogo José Alfredo Merino Rajme está a punto de colocar una prótesis de válvula aórtica dentro de la válvula enferma de una paciente de 80 años.

Pero a diferencia de una clásica cirugía a corazón abierto, que implica hacer una herida de al menos 20 centímetros en el esternón, Merino ha llegado hasta la aorta de la paciente a través de una punción en su arterial femoral. Y con ella despierta, sin anestesia.

Durante nueve minutos, el médico asistido por un equipo de especialistas ha guiado la nueva válvula a través de un fluoroscopio, una máquina que permite tener imágenes de rayos X en tiempo real.



Y ha llegado el momento de poner la nueva válvula que curará la estenosis aórtica crítica de la paciente, una enfermedad que dificulta el paso de la sangre desde su corazón hasta el resto de su cuerpo y la pone en altas posibilidades de presentar fallas cardiacas.

Es un instante que requiere de velocidad y precisión por parte del cardiólogo intervencionista para que la válvula hecha de nitinol con pericardio bovino, quede en óptimas condiciones. Sin embargo, no pide silencio, es más, se inspira al ritmo de la cumbia.

“Estamos listos, dos, tres, cuatro, vamos a alinear la válvula. Me gusta cómo se ve, visualmente quedó muy bien”, dice Merino mientras mira los monitores que le permiten ver desde el esqueleto de la paciente hasta el flujo de sangre que circula en sus arterias coronarias.

De inmediato, el doctor le pregunta a la paciente cómo se siente.

“Bien, sólo un poquito cansada, un poquito mareada”, le responde. Entonces todos en el quirófano aplauden.

El procedimiento llamado implante valvular aórtico transcatéter (TAVI, por sus siglas en inglés), vino a revolucionar la cirugía cardiaca en el mundo entero.

“Este implante de válvula percutánea es, si tuviéramos que apostar, el adelanto cardiológico más importante en los últimos años del intervencionismo cardiovascular. Es un procedimiento mínimamente invasivo, con una técnica minimalista de colocación. ¿Qué es esto? tener al paciente despierto, sin el riesgo anestésico y con muchos beneficios en su recuperación”, explicó.

Desde los años 50, la operación a corazón abierto ha sido una opción terapéutica, pero desde hace 15 años, con la llegada de esta novedosa técnica, ha dejado de ser la única opción.

“Antes las válvulas aórticas se colocaban sólo con una cirugía cardiaca, que involucraba a un grupo de cirujanos cardiovasculares, quienes tenían que abrir el pecho con una esternotomía; detener el corazón, utilizando una bomba de circulación extracorpórea y sustituir la válvula con una técnica quirúrgica y era una cirugía que, en promedio tardaba de cuatro a seis horas”.

“Ahora los avances científicos y la evolución de esta válvula nos permiten hacer lo mismo con la técnica percutánea que, en manos expertas, puede tardar media hora”, comparó el experto.

A diferencia de una operación a corazón abierto, ya no hay necesidad de anestesiar, transfundir ni multiinvadir a los pacientes con catéteres especiales.

Pero no sólo eso. El implante valvular aórtico transcatéter vino a ofrecer una nueva oportunidad de vida a los pacientes catalogados como inoperables; la mayoría son personas de la tercera edad que por el riesgo quirúrgico no soportarían una cirugía cardiaca.

“Le hemos puesto una de estas válvulas, por ejemplo, a una señora de 93 años, y ella está bien”, detalló Merino.

AVANCES EN MÉXICO



En 2002, el doctor Alain Cribier implantó la primera válvula aórtica percutánea en Rouen, Francia. Diez años más tarde, en mayo de 2012, el novedoso procedimiento se aplicó por primera vez en México en el Centro Médico Nacional Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a una mujer de 69 años que fue dada de alta sólo una semana después de la operación.

Para el 2015, el procedimiento llegó al ISSSTE y el 14 de noviembre, en el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre, el doctor Merino colocó con éxito la válvula número 119 mediante esta técnica a la paciente de 80 años.

El año pasado, en la unidad médica se migró de pacientes con diagnóstico de inoperables a aquellos con riesgo alto e intermedio.


“Hoy sabemos que a pacientes de no mucho riesgo se les puede ofrecer una válvula por vía percutánea y tendrían el mismo resultado que un implante de la válvula biológica quirúrgica”, afirmó.

De acuerdo con Merino, a estas alturas, en el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre, que se ha convertido en referente de este procedimiento, 40% de las válvulas aórticas se colocan vía percutánea y 60% con la técnica clásica, mientras en el país la cifra es de apenas 15 por ciento.

“Es un tema de precios, de accesibilidad a la salud, de que los seguros vean el beneficio de que a pesar de que se paga un dispositivo un poco más caro, la recuperación y el ahorro biológico de los pacientes es muchísimo. Si tú quisieras ir a cualquier entidad privada a ponerte la válvula tendrías que ir lista, con un millón de pesos en la bolsa si no se presentan complicaciones; es tecnología cara, pero biológicamente muy útil para los pacientes”, destacó.

Por su experiencia, José Alfredo Merino, director del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre del ISSSTE, capacita y entrena a médicos del país y de prácticamente toda Latinoamérica para que aprendan a realizar el procedimiento.

“En el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre somos los líderes nacionales e internacionales en algunos lugares de Latinoamérica y estamos entrenando a mucha gente para que esto esté al alcance de más mexicanos y más latinoamericanos que se beneficien de este tipo de procedimientos. Hemos capacitado a médicos de Argentina, Brasil, Colombia, El Salvador, Ecuador y aquí en el país hemos certificado a cuatro grupos diferentes del ISSSTE”, señaló.

El especialista estimó que hoy en día hay alrededor de 30 cardiólogos intervencionistas en el país que están capacitados para colocar válvulas vía percutánea y que en México se habrán colocado ya unas mil de su tipo.

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