De Veracruz al mundo
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POLÍTICA Y MÁS POLÍTICA
María Elena Fisher
2011-03-22 / 23:32:57
¿Quién dijo que es fácil ser gobernador?
Al comenzar un gobierno generalmente se anuncian obras de impacto social para que la administración se legitime, más allá de la aceptación que haya tenido en la campaña y elección. En este sexenio no hay este esperado anuncio y están en lo justo, aunque el crítico y el criticón de café no hagan un esfuerzo por entenderlo: No ha habido anuncios espectaculares porque no hay dinero para realizar obras y apenas trabajan en el plan de desarrollo, así de fácil se explica; así de difícil pinta nuestro futuro.

Pero si en verdad no hay dinero, puede jurar que no habrá grandes obras materiales, pero pueden planear obras sociales, educativas o de mejoramiento ambiental de alto impacto. Todo cabe, menos la inacción, porque aquí la inacción es retroceso.

En el gobierno le quieren apostar al turismo, cuando este representa sólo el 2 % de los ingresos estatales porque carecemos de infraestructura para recibir al turismo extranjero y al turismo nacional de primer nivel, el que sabe gastar, y mientras el gobierno pagó la carísima promoción turística nacional y acaso internacional para Tlacotalpan y El Tajín, los empresarios hicieron su negocio y ni las gracias dieron, pero ni modo, han entrado a la etapa del ensayo y error (que es mejor a no hacer) hasta que encuentren la punta de la maraña y el dinero federal fluya como en la perinola, en donde pone uno y todos ponen el recurso que les corresponde para que la maquinaria camine.

El quid es calcular hacia dónde se inclinará la balanza duartista para deducir los avances que puede tener Veracruz, porque el Gobernador no podrá sostener su voluntad política en la incomodidad del equilibrio por dos años. Y en ese juego de equilibrios necesita estar presente el destino de los ocho millones de veracruzanos, más su Ética y proyecto personal para enfrentar su mayor problema, en tanto no definan los que deben tomar decisiones (¿o negociar?) el destino del gobierno anterior, al grito de ¡sálvese quien pueda!

La parte que nos toca a los veracruzanos de a pie será vigilar que las cuestiones del palacio no vayan tan despacio y se proyecten obras o acciones necesarias y con rumbo. Por ejemplo, no pueden distraer a Duarte con inauguraciones de cada cuadra que remienden los alcaldes en el Estado, ni en cortes de listones, ni en bodas o 15 años como en el fidelismo. Perdón, aunque no quiera caer en lugares comunes la referencia obligada es la sombra que carga y cargará Duarte y que se llama Fidel (catedrático de la London Economics School, donde imparte la importante cátedra: “cómo exprimir la economía de los veracruzanos” I, II y III).

Pero volviendo a lo nuestro, otra acción importante que puede ser trascendente en lo político si se fajan los pantalones, es el tema de los constructores (profesionales, patito o presta nombres) a quienes deberían obligar a devolver los adelantos que recibieron por las obras que no hicieron o que se cayeron en el huracán por malhechas, porque no nos podemos conformar con el anuncio de Guillermo Herrera. Los constructores deberían devolver los adelantos, aunque… ellos pedirán a cambio que el gobierno les devuelva el diezmo que le entregaron al gobierno de la fidelidad y entonces la puerca torcerá el rabo. No será fácil meter a los constructores en cintura porque saben mover los hilos a su favor y estimular la ambición del poderoso.

Por cierto, un neo constructor compró a la Carterpillar maquinaria para construcción por 20 millones de dólares de cash.

Sí, tiene usted razón, Veracruz es una porqueriza y reconvertirla implica la participación de todos. Se trata de que enmienden lo enmendable y que se note la voluntad de cambio, que se note que hay un nuevo gobierno más allá de los colores, porque no creo que la sociedad esté preparada para aceptar más mentiras y saqueos. Más de lo mismo, pero remasterizado.

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