De Veracruz al mundo
LARA PLATAS
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2021-03-27 / 11:13:07
TRAS LA VACUNA PERDIDA
Por ngel Lara Platas



Aquella maana de poco calor me di a la tarea de encontrarme con la ansiada vacuna. Era urgente. Me intranquilizaba la idea de engrosar las cifras negras de Lpez Gatell.



Cuando el sol se esforzaba por asomar su redondo cuerpo por el horizonte, me traslad a Copoya, un pueblo del municipio de Tuxtla Gutirrez. Alguien me asegur que all lograra el caro propsito ya que no haba muchos adultos mayores (traduccin: viejos)



Al pueblo entr por una angosta calle construida con piedra; era la principal. Me llev directito al lugar donde estaban las dosis para vacunar a unas mil personas. Estacion el auto unas cuadras adelante; regres a pie. Haba tantas personas como vacunas, estaban organizados; cada uno haba llevado su silla para hacer la espera ms relajada.



Tambin estaban provistos de torta o sndwich; el caf lo vendan unas seoras que cargaban con sendos termos. Otra venda pan, lo llevaba en una canasta de mimbre; los clientes lo tomaban con una mano y con la otra pagaban. La servilleta que cubra la canasta andaba sobre el hombro de la vendedora.



Disculpe usted, dnde me formo? dnde va la cola? Le pregunte a un seor que ya haba tragado su bocado.



Mire, como veo que usted no es de aqu, vaya a Tuxtla. Ayer hicimos una lista de todos los viejos que no alcanzamos vacuna la vez pasada, y aqu estamos. Ya les advertimos a los Servidores de la Nacin que la lista se tiene que respetar, y nos dijeron que s.



Una mujer de bata blanca con las siglas SSA que escuch mi pregunta, me dijo que fuera al mdulo de Caa Hueca, que ah habra suficientes vacunas.



No quedaba de otra, tena que regresar a la ciudad.



Media hora ms tarde estaba entrando al estacionamiento del parque Caa Hueca. Encontr lugar para estacionarme. Tuve suerte pens. Inici el recorrido por los caminos del parque. Volte para todos lados con la intencin de ver personas formadas para hacer lo mismo. Mi vista topaba con los frondosos rboles y con plantas floreando.



En el trayecto me encontr con otras personas que buscaban lo mismo: la fila, la cola, la formacin. En su cara se les vean las ansias de que su brazo fuera picado con la agita que aseguraba ms tiempo en este planeta.



De atrs de los rboles, como almas flotando, sala la gente; iban con sus parejas o con los hijos. Muchos a pie, varios andando y uno que otro caminando.



A pesar de los aos encima, sus pies se movan ligeros. Sus pasos, unos largos y otros cortos, buscaban afanosos la vacuna perdida.



Todos tenan en su mente la imagen de la enfermera hundiendo la jeringa hasta el tope.



A lo lejos alguien cargaba sus muletas en el hombro. Otro se baj de su silla de ruedas para cruzar caminando sobre el csped. El aire apenas acariciaba el verde follaje de los rboles.



De pronto, una voz en tono rejuvenecido grito: Cola a la vista!... Y otra, ms ronca, secund: Si, all est la cola!



Como las esferitas de acero ruedan presurosas al encuentro con el imn; as los otoales corrimos prestos al encuentro con la fila.



Esta es la cola? Pregunt un hombre como de setenta aos acompaado por su esposa como de sesenta. Esta es Respondi una joven que apartaba el lugar a su abuelita; despus coment que andaba cerca de los noventa.



Minutos ms tarde pas un hombre joven con un chaleco con el logotipo de Proteccin Civil, contando a los que estbamos formados Mil mil uno mil dos Disculpe, joven Ese conteo para qu es? Son los que estn formados en la fila, desde el principio. De modo que s alcanzamos vacuna? S. S alcanzan vacuna ustedes hay suficientes.



El que me segua en la fila llevaba un asiento reclinable, de lona, pens que seran muchas las horas de espera. As aguantara cmodamente el tiempo que fuera necesario. La persona que le llev una lonchera con vveres le coment: Pap, aprate a desayunar, esto va rpido; aprovecha para sentarte en el asiento, estrnalo, acurdate ayer lo compramos para hoy.



El sol caa sobre las cabezas de los congregados; la temperatura aumentaba, la masa humana avanzaba rpido. Sin perder nuestra formacin nos bamos acomodando bajo la fresca sombra de los rboles.



Tamales de Chipiln tamales de Chipiln Repeta a gaote tendido una seora con mandil amarillo. Caf con pan de San Cristbal, gritaba otra que iba atrs. El que venda caretas transparentes, la que ofreca t para los nervios, los de las tortas de quesillo. Todos recorran la larga fila una y otra vez. La cola avanzaba. Todos platicando con todos; preguntando, contestando, especulando, hasta inventando.



Por fin llegamos a la blanca carpa. Dentro, sentados en una larga mesa, los servidores de la nacin y personal de salud. Todos preguntando y volviendo a preguntar. Su direccin cul es? Le cuestionaron a mi vecino de asiento. Vine a Tuxtla por unos das los nervios que traigo por la vacuna me pusieron la mente en blanco No recuerdo el nombre del hotel Y ms porque dijeron en las noticias que una mujer muri quince minutos despus de S que est nervioso pues deme el nombre de otro hotel, solo para no dejar el espacio en blanco. El que le segua le susurr al odo un nombre.



Lleg el momento de la inmunizada.



Unos se distraan viendo la mesa con pltanos y botellas de agua.



Perdn seorita Dijo el mismo hombre de la mente en blanco; en seguida agreg: Si me desmayo, hacia qu lado debo caer?



Y a usted, cul le inyectaron? A m me inyectaron tranquilidad.

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