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RAÚL VÁZQUEZ MONTOYA
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2018-04-10 / 12:20:11
Elecciones 2018, de la insatisfacción al voto antisistema
Los candidatos presidenciables López Obrador, Ricardo Anaya, Pepe Meade y Margarita Zavala jugarán en las urnas su partido decisivo el domingo 1 de julio. AMLO llega liderando la carrera electoral, pasando de ser objeto del miedo a objeto de la esperanza y del culto. De él fue el primer tiempo, jugando cómodo en la precampaña e intercampaña, donde que los constantes ataques y las acusaciones entre Meade y Anaya dejaron el camino libre para que el candidato de Morena se consolidara aún más. Anaya está acusado por la PGR de lavado de dinero, llegando a un punto en el cual las posiciones se han radicalizado con el Presidente de la República, lo que hace cada vez más inviable una estrategia conciliadora y Meade está implicado en la estafa maestra, mientras trabajó para el Presidente EPN.

Es normal que en las elecciones presidenciales se diga lo mejor y lo peor de cada uno de los candidatos. Por eso no es de sorprender que el tigre campee sobre el resultado final y que Ricardo Anaya desafíe una y otra vez a Peña Nieto. Dada la trascendencia de la elección, los gobiernos federal y estatales se han involucrado, generando condiciones de los regímenes represivos y autoritarios. Una tensión en aumento puede conducir a una crisis sin precedentes, a una disputa sin salida, aumentando los miedos y la desconfianza en la ciudadanía, alejando las posibilidades de una elección pacífica y ejemplar por el nivel de participación de los votantes. Acecha la sombra del 1994.

Se avizora la alternancia en la Presidencia de la República, la victoria de López Obrador pareciera inevitable. Trae un voto consolidado y la política del miedo ya no le ha afectado, como sucediera en el 2006. Navega en solitario con la bandera del cambio. En tierra firme la expresión popular quiere un cambio. Para librar la batalla contra sus adversarios, que permanecen ligados a las prácticas ligadas a la movilización y a la operación en la elección, ha integrado un ejército de gladiadores formados en la vieja escuela priista. Ninguno es peor para el adversario que el que ha sido su operador. Tienen la tarea de reflejar el descontento social en las urnas. ¿Podrán frenar la influencia de los poderes fácticos?

La exclusión de los aspirantes a candidatos independientes Ríos Piter y Jaime Rodríguez, el Bronco, abre la posibilidad que los votos antisistema se adhieran a AMLO. En el caso de Margarita, su ingreso a la contienda presidencial parece que pasará sin pena ni gloria.

No se ve cómo López Obrador pueda perder el liderazgo, al menos que ocurra el desliz del candidato o la baja participación de los votantes en las urnas. Tomando en consideración la participación histórica en los últimos cuatro procesos federales, se puede esperar que en la elección presidencial, suba entre el 58% a 62%.

Sin duda que los candidatos tienen la oportunidad de asestar un golpe en plena campaña para atraer el 20% de los indecisos. No será suficiente una apuesta por el voto útil, se requiere movilizar nuevos electores y restarle apoyos directamente al puntero.

A la candidatura de Ricardo Anaya le han quitado la bandera del cambio y de la honorabilidad. En los señalamientos de lavado de dinero tiene que dedicarle tiempo para explicar que es lo que pasó, que él es limpio y él no cometió ningún delito. El escándalo lo ha llevado a defenderse, dejando de lado las propuestas de su eventual gobierno. No puede hacer de una campaña las dudas sobre su honorabilidad y sobre el proceso en que participó. Sin embargo, no se puede negar que tiene 16 gubernaturas para operar la elección. La posibilidad de atraer el voto anti-Obrador, el apoyo de una parte de priismo y de la élite económica.

Durante el sexenio de EPN, la imagen del PRI se ha ensuciado con escándalos de impunidad, de corrupción (la casa blanca, del exdirector de Pemex Emilio Lozoya por haber recibido millones de dólares de Odebrecht en sobornos), el incremento de la deuda pública, desvíos de recursos, tráficos de influencia, inseguridad, crimen, desempleo, economía endeble, entre otros factores. La candidatura de Pepe Meade está impulsada por los intereses del grupo en el poder y de la élite económica. Su estrategia se basa en ser honesto y tener las manos limpias, al presentar su declaración 7 de 7. La integridad lo obliga a asumir el compromiso moral de denunciar la organización criminal que opera desde el gobierno. Lleva demasiado tiempo en números rojos y se encuentra en un lejano tercer lugar, es difícil Mover a Meade con la antipatía del 78% de los ciudadanos que reprueba a Peña Nieto, debido a la insatisfacción con el rumbo que lleva el país, el funcionamiento del Estado, por la desconfianza de las instituciones, el desempleo del país que es uno de los más altos, sobre la inseguridad y la economía.

EPN y el PRI desarrollan la misma estrategia implementada en las elecciones del Estado de México para operar la elección presidencial, al impulsar la candidatura de Pepe Meade (Alfredo del Mazo), guerra sucia para descarrilar a Ricardo Anaya (Josefina Vázquez Mota), un candidato cómodo Margarita Zavala (Zepeda), convertir la elección de dos y asestar un golpe en la campaña AMLO (Delfina Gómez).

En las tendencias de distribución del poder político el PRI va perdiendo en las nueve gubernaturas en juego; ningún partido parece que obtendrá la mayoría relativa en ambas Cámaras. Esta es una oportunidad más que tienen el INE y los partidos políticos para cerrar la puerta al financiamiento ilegal, al predominio cada vez mayor de fuertes grupos económicos, al tráfico de influencias y al narcofinanciamiento. La campaña política transitará por la guerra sucia, las ausencias de propuestas, la lucha por el segundo lugar, la movilización y operación de la elección.

¿Los candidatos serán capaces de vencer al abstencionismo? ¿Por qué creerles a los políticos que van a solicitar el voto para hacer algo que durante el tiempo que tuvieron en el poder no lo hicieron? ¿Por qué creerles que tienen las manos limpias cuando nadie ha tenido las manos limpias? ¿La ira de los votantes inundarán las urnas? Los jóvenes millennials buscan el cambio y las redes sociales jugarán un papel determinante.

rmontoy@hotmail.com

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