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HEMISFERIOS
Rebeca Ramos Rella
2017-03-13 / 09:14:18
Mujeres: nada que festejar
Para el ao que entra, por favor. Reflexionemos.
Para el ao que entra, por favor. Reflexionemos. No es festejo, es protesta. No hay por qu felicitar a las mujeres cuando hay muertas slo por serlo; cuando nuestros salarios son dispares con los de ellos por el mismo trabajo; cuando la discriminacin y el sexismo son los pretextos para mantenernos invisibles, en segundo plano y relegadas.



Ni flores ni regalitos. Gracias pero tenemos derecho a la justicia; a la Igualdad sustantiva; a la garanta de libertad sin violencia; a ser reconocidas. Tambin somos ciudadanas y tambin somos corresponsables.



No frivolicemos una fecha que es para alzar ms fuerte la voz y estar ms unidas desde las desventajas que nos endilgan slo por ser mujeres.



Este 2017 ONU Mujeres conmemora el Da Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, con el tema Las mujeres en un mundo laboral en transformacin: hacia un planeta 50-50 en 2030. Proyecta a los prximos 13 aos cerrar la brecha de desigualdades en el mercado laboral; avanzar ms contra la violencia y discriminacin y ganar ms peldaos en la lucha por el empoderamiento de las mujeres en el orbe.



Y es que las desigualdades que padecemos las mujeres en todo mbito, pululan.



Adems de la violencia con todas sus mandbulas y el bombardeo de actos, frases, intenciones, palabras, desaires por discriminacin por gnero, tienen que ver con el slo hecho de ser mujer y de los roles y estereotipos que por subcultura y en un mundo dominado por las concepciones androcntricas y patriarcales, -que an no saben explicar quienes las abanderan y no quieren abandonar, con honestidad, con valenta y con apertura-. Aqu sus sin razones:



Los porqu de la terquedad de hombres y tambin de mujeres!!! por detener el avance; por perpetuar y reafirmar el no reconocimiento; por la venganza rencorosa y furiosa que muestra la propagacin de los feminicidios, que no son otra cosa ms que el odio contra las mujeres por ser mujeres; por la disparidad salarial que a nivel global llega a 23%; en Mxico dicen que al 22% y en nuestra entidad hasta al 35%-, que nadie sabe nadie supo por qu necean empresas, gobierno, planta productiva en sostenerla contra las mujeres trabajadoras y profesionistas. Aqu entra tambin la perversa simulacin de la paridad electoral en candidaturas a puestos de eleccin popular, que los obliga al 50/50 pero jams les exige a impulsar mujeres con alto perfil en cultura poltica y representacin social y a seleccionarlas en municipios y distritos con posibilidad de ganar elecciones las inscriben para perder-.



La simulacin pura.



Ya no digamos, la testarudez de los estrategas del marketing para proliferar la violencia simblica que fomentan y difunden la publicidad y los medios de comunicacin; la televisin y la radio; las redes y los gobiernos; toda la red de comunicacin a la sociedad, pblica y privada, que vende y replica la violencia y discriminacin disfrazada contra las mujeres, siempre en segundo plano; atrs, invisibles o medio visibles; cincelado el modelito aceptable para una sociedad que las, nos sigue mostrando como objetos y no, como sujetos del derecho.



Son muchos los frentes en los que tenemos que dar batalla cotidiana las mujeres que ya estamos conscientes de los modos, las imposiciones y los sesgos de conductas y las realidades excluyentes, etiquetadas y violentas que sufrimos.



Pero no todas se dan cuenta de que son segregadas, sometidas y agredidas. No. Y por qu no? Simplemente porque nos hemos criado y hemos crecido con la cultura del sometimiento, de la arbitrariedad masculina, vertical y dominante y con una muy buena dosis de intromisin de las interpretaciones religiosas que reproducen estos esquemas.



Nos han forjado, por generaciones, dentro de la desigualdad y la discriminacin como algo natural.



Nos han construido para ser y aceptar como algo que nos toca por ser mujeres, ser ciudadanas de segunda.



Y cuando una est atenta y tiene conocimiento e informacin sobre la revelacin de esta horrenda violencia y discriminacin que seguimos viviendo y entonces protestamos y corregimos y explicamos el origen y la intencin, entonces brincan los prejuicios de ellos y de muchas ellas tambin, para calificarnos de radicales; de conflictivas y surgen las burlas y las frases que entraan la descalificacin: Eres una feminazi; Odias a los hombres...Me acusas de misoginia y eso es un chantaje Y la clsica: Calladita te ves ms bonitaahh pero No te polarices.



Es decir que reclamar derechos, respeto, inclusin es sinnimo de sublevacin, de insurreccin, de revolucin Con respecto a quin a quines o a qu? Pues a eso, a ellos, ellas; a lo que nos han taladrado en el cerebro como lo que debe ser una mujer. Lo que la gente hasta bien intencionada describe en elogios y frases dulces para felicitarnos por nuestro Da.



Pero, cuando apuntamos el yerro en la distorsin de lo que tenemos derecho legtimo, las y los contrarrevolucionarios al adelanto de las mujeres, saltan e idean cualquier cantidad de descalificaciones y burlas para sentarnos y hundirnos y, promueven el regalito, la flor, un chocolatito. Vivan las mujeresdiamantes en bruto !!! Pattico.



Y de ah la guerra de baja intensidad o de exposicin explcita contra las mujeres. La venganza de los varones que no renuncian ni al mando ni al garrote.



De manera que hoy corear en la defensa y respeto de nuestros derechos; que hoy quejarse y sealar con fundamentos que somos agredidas constantemente en el trabajo, en la calle, en espacios pblicos; en las oficinas; en las nminas; en los hospitales; en las escuelas y en las redes sociales, es una accin extrema y, entoncesellos, ellas espetan: No es para tanto.



No. Nos damos cuenta que al plantear un tema o opinin en una mesa de trabajo donde hay varones, ellos nos interrumpen, nos cortan la expresin y arrebatan el micrfono; que si ellos hablan y una intercala un comentario, ellos hablan ms fuerte para silenciar nuestra idea.



Tampoco recaemos en que nos torpedean con imgenes, contextos, escenas en la televisin, en videos, en pelculas, donde nos imponen envases adecuados para la sociedad androcntrica: hay que ser delgada, alta, abatir la celulitis, las arrugas y buscar la ciruga plstica como solucin a imperfecciones acorde a lo que cautiva y debe venderseporque los hombres son visuales me dicen algunas. Qu ceguera la de ellas y ellos.



Ah est uno de los puntos. Nos han entrenado desde nias a ser competitivas ante la eleccin de un varn, porque nuestro propsito de vida nico debe ser atrapar a algn despistado para casarlo y para que nos mantenga. Y aunque ya no es la norma as tan decimonnica en este siglo, las mujeres seguimos replicando este oscuro objetivo aceptando las imposiciones de estilos y maneras, vestimentas, requisitos, conductas que nos direccionen para enganchar a los hombres. Vaya. Y ni en cuenta.



Por esto, hay que estar a la moda para encajar; hay que arreglarse para salir porque salir es sinnimo de ir a la caza, a la conquista de ellos o ellas segn el caso. Si un da te dieron ganas de estrenar, maquillarte ms, tod@s piensan que a alguien quieres impresionar imposible que lo hagas por ti misma, eso es absurdo, dicen.



Difcil que acepten que una mujer puede amarse a s misma. No, la cuestin es que mientras ms nos olvidamos de nosotras y vivimos para los dems, somos mejores mujeres, casi santas. Admirables.



Pero si vas de minifalda y escotes al trabajo, no faltan, aqul doble cara y moralino ridculo y la compaera envidiosa, insegura o celosa que expresa la crtica, el veneno y la discriminacin y hasta por oficio te exigen vestimenta adecuada. Tampoco est ausente la masculinidad dominante y la discriminacin cuando el flamante Gobernador al dirigirse en su pauprrimo discursito a las mujeres pertenecientes a etnias en Hidalgo, les escupe: duerman con ropa porque producen mucho chamaco y eso ahonda la pobreza, segn l.



Ya no digamos de esos monumentales torpes racistas y dspotas del Bar Kentucky en Ciudad Jurez que no hilaban pretexto porque no lo hay- para impedirle la entrada a una activista de derechos humanos, una mujer rarmuri: No hay lugartrae huaraches, se puede resbalar. Cuatro millones de pesos les cost el exabrupto racista y misgino. Pero ni as entienden.



Y estoy segura que cada mujer, nia, anciana, indgena, funcionaria de mediano o alto nivel; trabajadora, empleada, hasta la lideresa global tiene una ancdota de discriminacin, violencia, racismo, agresin machista y misgina, en la crnica de su lucha por ser reconocida y respetada en sus derechos y talento y por su aportacin econmica, poltica, cultural y social a su comunidad.



No nos vayamos a la burla universal en redes contra Bachelet por el pelotazo con todo y zapato volador en una inauguracin de partido futbolero cuando fue presidenta de Chile; ya no mencionemos la preocupacin por los shorts de Michelle Obama y sus fuertes piernas y el temor constante de la despiadada prensa estadunidense que nunca trag a la ex Primera Dama como cono de la moda, siendo afroamericana; tampoco rebusquemos muy hondo en la derrota electoral de Hillary. Nos queda claro que la segregaron slo por ser mujer.



En nuestro entorno inmediato hay genuinas faltas de respeto y violencia simblica contra alcaldesas, diputadas, secretarias de gabineteNinguna se salva. No importa si son poderosas, las recortan con groseras, con chistes sexistas, con genuinas faltas de respeto.



Es la revancha violenta de ellos de ellas, las y los misginos, ante el ascenso de mujeres al mando, que en el fondo no tragan; no aceptan; que rechazan. La construccin vertical del poder es de concepcin masculina y de pronto estar bajo las rdenes de una fmina, simplemente no les cuadra en su cabecita. Menos, cuando la Jefa exige, comanda, corrige, reconviene, dirige; se enoja y regaa. Al jefe varn le temen, lo obedecen; corren cabizbajos los subalternos a resolver lo indicado, a subsanar los yerros; aguantan en silencio y aceptan el trato que puede ser humillante; usualmente lo es-. Pero si es la jefa mujer la que se conduce de la misma forma, nada ms no les entra; en los rincones la insultan, la descalifican; odian que una mujer comande y se apresuran a acusarla de prepotencia, de maltrato ?? De hormonal o de frustrada sexualmente; de vieja mandona. No les cabe.



Y recordemos, de dnde viene la diferencia en el aprecio al trabajo profesional de las mujeres empoderadas ya. Cunto devengaban las primeras tres ministras de Pea? Va la nota: Las titulares de la Secretara de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga; de Salud, Mercedes Juan Lpez y de Turismo, Claudia Ruiz Massieu, cobran 124 mil 500 pesos, cantidad muy por debajo de los miembros masculinos del gabinete, que cobran entre 139 mil 300 y 205 mil pesos.



Cul habr sido el criterio del Presidente para imponerles la disparidad salarial? Nadie sabe explicar.



Los lderes del orbe se desgajan las ideas y tejen y desenredan opciones para salir de la recesin econmica y financiera, pero nunca hacen ms para solucionar de fondo, el problema de la pobreza, del subdesarrollo, del atraso y de las desigualdades que en su mayora sufren las mujeres y sus hij@s.



Ser por esto que este ao ONU Mujeres ha enfocado bateras para volver a hacer el llamado a los gobiernos del mundo, a las empresas, a los sindicatos, a los hacedores de leyes, con un diagnstico serio y fundamentado y una lista de recomendaciones para dar la carambola en tres bandas: empoderar a las mujeres en el mercado laboral; revolucionar las economas locales y regionales y destrabar y/o acelerar el crecimiento, sobre todo en los pases emergentes y pobres.



Si las atendieran les saldra ms barato que continuar ensanchando las brechas de discriminacin en el trabajo contra las mujeres, que redunda en la estacionalidad de los PIB; en el desempleo; en los niveles de marginacin y pobreza y que ya vemos, se han convertido en el descontento social y en el rechazo ciudadano contra el modelo econmico neoliberal y de globalizacin, que nada ms no termina de resolver las carencias; no abate desigualdades; no pinta un futuro prspero a las nuevas generaciones, menos a las mujeres en edad productiva y relegadas por su condicin de gnero y, que ha hecho crisis sobre las crisis, en la desconfianza sobre el otro modelo, el democrtico.



A estas necedades androcntricas y patriarcales le est costando carsimo continuar en la negacin de dotar y garantizar a las mujeres, a la otra mitad de la poblacin de derechos fundamentales, y en el caso de los laborales, insisten en ignorar su contribucin indispensable para que las economas del globo puedan salir del atolladero. No. Optan por sostener a las mujeres y a la expansin econmica como rehenes del machismo disfrazado de discurso demagogo, pero suyo, para que ellos sigan bajo control.



De manera que si no hay Igualdad sustantiva, si persiste la violencia y la discriminacin contra las mujeres, no hay desarrollo, no hay progreso, no hay futuro exitoso. No entienden. O quiz ya vayan entendiendo, que la consecuencia es el encumbramiento de las y de los ultras en la derecha o en la izquierda; los polos que estn arrebatando mando y poniendo al mundo, al borde de la guerra; de la radicalizacin de conflictos regionales letales en vidas desplazadas y destruidas; en muertos; en reconstrucciones; en las negociaciones estriles.



La elevacin de la ultraderecha reaccionaria en Europa y en Estados Unidos es un peligro para la endeble paz que pende de alfileres en el mundo y la ultraizquierda en pases latinoamericanos va a la alza. Estamos viviendo la regresin histrica hacia las dictaduras despticas, todas que por medio del voto!! se estn legitimando y pretenden llegar para quedarse que es lo peor.



Y s, esto tambin tiene que ver con el no reconocimiento a la Igualdad de gnero en el mercado laboral, porque es parte del crculo vicioso de las desigualdades que lograron el desaliento social y el cobro en las urnas a los partidos de centro o de posturas moderadas en el espectro ideolgico. De ah el Brexit; la impronunciable seora Le Penn que va casi solita dar el vuelco en Francia y, ya supimos, desde estas aberraciones, se ha entronado el detestado Trump. Y los Evos, los Ortega y los Pejes, siguen de moda. El mesas tropical llegar? Todo puede suceder.



El tema en cuestin no es slo de reivindicar a las mujeres del mundo en sus derechos, libertades y justicia; sino en que al excluir a la otra mitad de la poblacin de la plena validacin de su aportacin econmica y productiva y en la toma de decisiones, en espacios de poder poltico y de representacin, se est perdiendo la oportunidad de lograr el crecimiento y el bienestar en los pases del orbe, metas que ya la ONU ha tenido que diferir para 2030, porque en el 2015 nada ms no se cumplieron los llamados Objetivos del Milenio.



As que este 2017, una vez ms ONU Mujeres nos alerta sobre diagnsticos tan absurdos en su existencia como la cerrazn para avanzar en las recomendaciones que son inevitables pero que los gobiernos y las sociedades desgraciadamente siguen anclando en la ambigedad y en la omisin consciente.



Y ante la evidente Disparidad Salarial que ciertamente es slo por motivos de gnero, es decir por ser mujeres nos pagan menos por la misma carga que a ellos, ONU Mujeres y la OIT recomiendan que se promulguen y se apliquen leyes y reglamentos que respalden el principio de la igualdad de remuneracin por trabajo de igual valor. Y una se pregunta Qu esperan los Congresos y federal y estatales para reformar las leyes correspondientes?



Otra injusticia es la brecha de Participacin en el Mercado Laboral, donde tres cuartas partes de los hombres estn activos y nosotras apenas estamos a la mitad. Muchas mujeres quieren trabajar, pero por razones culturales los maridos y parejas no las dejan, en los pases musulmanes por ejemplo- no acceden. Tambin porque le piensan ms cuando les multiplican la jornada por la falta de licencias parentales o de servicios de cuidado infantil y de atencin a las personas mayores; taretas que siempre nos encomienda la sociedad machista, a las mujeres. Pero si todas las mujeres en edad productiva slo estn activas en el orbe el 49.6% con respecto al 76% de los varones-, trabajaran, sostienen los organismos internacionales, el PIB Mundial aumentara 28 billones de US dlares, de hoy y al 2025.



Por qu pierden el extraordinario capital humano femenino inactivo? Absurdo en verdad.



La sugerencia urgente es para gobiernos y empresas a instaurar licencias parentales remuneradas y polticas de trabajo flexible; a proporcionar servicios de cuidado infantil y a alentar a las empresas pblicas y privadas a aspirar a la paridad de gnero en todas las etapas de la contratacin. Ms claro no puede ser. Por qu no se han reglamentado las licencias y creado los centros de cuidado?



Otro diagnstico es en referencia a la Reparticin del Trabajo No Remunerado: El valor del trabajo de cocina, limpieza, cuidado infantil y atencin a las personas mayores -tareas de las que dependen las economas representa entre un 10 y un 39% del PIB. Puede pesar ms en la economa de un pas de lo que pesan la industria manufacturera o la del comercio. El trabajo de cuidado no remunerado y el trabajo domstico suplen las carencias en materia de servicios pblicos e infraestructuras y son realizados mayoritariamente por mujeres.



La recomendacin es implementar polticas pblicas que reduzcan y redistribuyan el trabajo no remunerado: como aumentar empleos remunerados en la economa asistencial; alentar a los hombres a compartir el trabajo de cuidado y el trabajo domstico en casa; invertir en sistemas que proporcionen agua, electricidad, transporte y otras necesidades bsicas para reducir la labor domstica.



Nada del otro mundo, ni nada que le signifique a los Estados un gran sacrificio; solo una divisin ms justa y equitativa de las otras jornadas que nos endilgan por ser mujeres.



ONU Mujeres le llama Trabajo Decente, nosotros Trabajo Digno. Y es que millones de mujeres, ante la discriminacin y la falta de corresponsabilidad de los Estados en las tareas de cuidado, optan por trabajos informales y mal remunerados, que no les significan prestaciones ni derechos; menos pensiones. Ah estn vendedoras ambulantes, trabajadoras domsticas o en la agricultura de subsistencia; las migrantes, todas que pueden tener habilidades para la formalidad pero que nadie las toma en cuenta ni las apoya a desplegar sus talentos y aportaciones.



La sugerencia urgente es ampliar la proteccin social y el salario mnimo vital; promover la transicin hacia el empleo formal de acuerdo con la Recomendacin nm. 204 de la OIT y ratificar el Convenio nm. 189 de la OIT sobre las trabajadoras y los trabajadores domsticos. Por qu no se ha hecho esto?



Tampoco en lo que toca a la Segregacin Profesional de las mujeres. Millones estn sobrerrepresentadas en empleos de baja remuneracin y representadas muy por debajo, en puestos directivos, de mando y en los mbitos de ciencia y tecnologa. Como si no debiera haber ms ingenieras; cientficas y menos enfermeras, maestrasel sexismo en profesiones prevalece, aunque vamos avanzando, pero esta discriminacin est enraizada en leyes, normas sociales y polticas discriminatorias. Hay que cambiarlas. Hay que eliminar barreras discriminatorias y fortalecer la educacin y empujarlas a participar de forma paritaria en movimientos sindicales para que estn en posicin de defender sus derechos laborales. Aqu la tarea es para las y los hacedores de leyes; para los gobiernos y sindicatos y para los empleadores y empresarios.



Contra el Acoso Laboral que impunemente se da, la recomendacin es: Promulgar y aplicar leyes y polticas que penalicen todas las formas de acoso y violencia de gnero en el lugar de trabajo. Trabajar de consuno con los sindicatos, las empresas y las personas que defienden a las y los trabajadores informales para que todas las mujeres conozcan sus derechos y puedan exigir reparacin por las violaciones de sus derechos.



No hay nada ms terrible que querer y tener que ganarse la vida y el sustento de la familia en condiciones disparejas y encima tener que soportar a un jefe o compaero acosador; agresor, manitico que trasgrede nuestra dignidad y que reclama favores sexuales o sentencia por sexismo alguna mejora en nuestra condicin laboral o ascenso o permiso. Es asqueroso.



Es necesario que se reformen leyes para garantizar la Igualdad en las Prestaciones para las mujeres, ya que la desproteccin social las condena a la pobreza 73% de las personas que tienen acceso parcial o nulo a pensiones; prestaciones por desempleo; seguros de salud, en su gran mayora son mujeres-.



En el orbe son 67 pases los que han adoptado leyes contra la discriminacin por motivos de gnero en la contratacin; en 155 restantes an el empleo y la capacidad empresarial de las mujeres estn condicionados a restricciones legales por razn de gnero. Lo que procede para desterrar esta desigualdad es derogar las legislaciones laborales discriminatorias; promover planes de proteccin social que incluyan a todas las mujeres, incluidas las que trabajan, se jubilan o realizan tareas de cuidado no remuneradas.



En sntesis, la receta hacia la Igualdad de las Mujeres en el Mercado Laboral; esta ruta crtica, el catlogo de recomendaciones de ONU Mujeres y la OIT para este 2017 no parece imposible, ni costosa, ni dolorosa para nadie. Es un llamado a ponerse a trabajar, para gobiernos, legisladores, empresarios, sindicatos en las transformaciones legales y en polticas pblicas que se requieren para cerrar la brecha de injustica, desigualdades y discriminacin, que en suma son ms violencia contra las mujeres, contra sus capacidades, vocaciones, compromiso social y productivo y contra su dignidad de vida.



Pero adems, al reformar y garantizar Igualdad como un golpe de timn, gobiernos, legisladores, sindicatos y empresarios, estaran redinamizando la planta productiva; elevando los PIB Nacionales; aceitando el crecimiento econmico regional y el bienestar social y, adems estaran abatiendo atrasos en serio y de una vez ya, para ganarle la guerra a la pobreza, al subdesarrollo, a la marginacin y a la violencia contra las mujeres, que se engendra en crculo macabro hasta el feminicidio, gracias a las disparidades, a la segregacin y al sexismo en la divisin del trabajo.



Si no queremos que nos hagan el favor de reconocernos, a la mitad mayoritaria de la poblacin, en el mundo, en Mxico y en el estado. No es gracia, ni obsequio; ni concesin a las mujeres. El reclamo es materia de elemental Justicia y de bsica proyeccin de miras.



No hay que ser muy inteligentes; slo actuar con sentido comn igualitario sobre los datos duros para mejorar y crecer; todo lo que implica la Igualdad de las Mujeres en el Mercado Laboral. Hay un caudal de bonanza que podra expandirse, si reforman leyes del trabajo, si se corrigen y emparejan polticas pblicas para corresponsabilizarse con la multi-jornada de las mujeres.



A veces pienso que nos tienen miedo. Ellos, ellas quienes prefieren un mundo mediocre; economas disparejas; mujeres invisibles y excluidas; nios y nias condenados a la miseria. Vemoslo en el micro universo. Padres, maridos, hermanos, suegras, novios, parejas, amigas, compaer@s de trabajo, no quieren vernos autnomas; independientes econmicamente, decididas, libres, poderosas. Les aterra el poder de las mujeres dominando la poltica, las leyes, la economa, el hogar; los sindicatos, las empresas, los gobiernos. No quieren competir ni compartir el mando. Qu otra explicacin a la discriminacin y a la violencia?



Las mujeres en Igualdad de condiciones, somos la solucin a los problemas del mundo; del pas, del estado, de nuestra comunidad. Esto hay que hacer entender, porque no entienden.



Entonces no festejemos por favor. No reproduzcamos la discriminacin y la violencia con vacuidades. Luchemos con todo, contra el miedo que se empea en hundirnos y en excluirnos de lo que tenemos derecho y capacidad suficiente para enfrentar y transformar.



rebecaramosrella@gmail.com

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