De Veracruz al mundo
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POLÍTICA Y MÁS POLÍTICA
María Elena Fisher
2016-03-08 / 09:51:43
¿Duarte es nocivo para la elección?
Interesante, muy interesante la solución que pretenden encontrar en los altos niveles políticos del país respecto a la presencia o ausencia del gobernador Javier Duarte en estos últimos meses de su administración, por el rechazo popular que pudiera acarrearle al PRI en la cercana elección de gobernador y en la próxima elección presidencial. Aunque el tema en esencia debería ser la recuperación de los recursos para sanear a Veracruz.

La toma de decisiones tiene múltiples aristas y Gobernación necesita las menos graves; recordar por ejemplo que su periodo termina en noviembre y cuidar la constitucionalidad, antes que los abusos de poder.

Mientras le encuentran la base al huevo, el candidato veracruzano rojo anda solitario, desprotegido y sin apoyos económicos, en busca de votos y de la permanencia en el poder de su partido, cuarto lugar en votación (ese sí es tema nacional), pero la soledad de Héctor, aunque ande entre rodeólogos, esa palpable indefensión política le resta imagen, y un candidato debe ser y parecer seguro, triunfador, positivo, convincente… No hay con qué.

La elección de Veracruz no se puede visualizar de manera aislada porque los aspirantes presidenciales ya mueven las piezas que los acerquen a la nominación tricolor, y desde ese propósito podríamos calcular un inesperado quiebre que les dé alguna ventaja. Si las reuniones de estira y afloja de Duarte continuaran en Bucareli, las preguntas para el análisis serían:

¿Apoyará Osorio Chong per se, la permanencia del nuñista Duarte en Veracruz?

¿Se desestabilizaría Veracruz con la renuncia o permiso de Duarte?

¿Afectaría negativamente a las campañas una posible renuncia de Duarte?

¿Afectaría a la seguridad pública de Veracruz la posible renuncia de Duarte?

¿Se empobrecería más el estado con la renuncia de Duarte?

¿El rechazo popular a Duarte equivale a un rechazo proporcional de la población al PRI?

¿La presencia o renuncia de Duarte como gobernador influiría en el PRI Nacional?

¿Es tan poderoso Duarte que descarrilaría la candidatura de Osorio o Beltrones?

¿La compra masiva de votos reduciría el efecto negativo de Duarte en la elección?

¿Duarte negociaría su permanencia a cambio de dar apoyo económico y de la estructura a Héctor?

¿Héctor necesita con extrema urgencia el apoyo económico de Duarte a su campaña?

¿Tiene Duarte los recursos para financiar la campaña de Héctor?

¿Cuánto afectaría a Héctor que Duarte no lo apoye económicamente?

¿Qué tendrá que ceder Héctor a cambio recibir el apoyo económico de Duarte?

¿La renuncia de Duarte haría regresar a los priistas al corral?

¿Se acabaría acaso el PRI de Veracruz si pierden la gubernatura?

¿Cómo puede apoyar Manlio Fabio Beltrones a su amigo?

¿Tiene recursos el PRI nacional o también los recibe a cuentagotas?

Porque de estos y otros cuestionamientos podríamos calcular qué es lo mejor en estos tiempos de turbulencia para Veracruz, claro, para los ciudadanos que ponen al estado por encima de las pasiones y emociones partidistas y de grupos.

Es de importancia capital hacer un cálculo sobre lo que tendría que ceder Héctor (en términos de diputaciones, secretarías, subsecretarías, direcciones e inmunidad para los 20, o sea, pérdida de poder) a cambio de obtener los recursos suficientes para hacer una campaña que lo lleve al triunfo. Pero si el PRI nacional lo financiara no serían los mismos compromisos, sino de lealtad y sumisión al presidente y a su partido. En el tradicional estilo piramidal.

Si recibiera recursos de la poderosa iniciativa privada su compromiso sería distinto, como contratar la obra pública, adquirir los recursos materiales con sus empresas, abonar a los acreedores que el gobierno dejará pendientes, impulsar sus negocios para que compren barato y vendan caro; contratar banquetes, arrendar camiones, maquinaria y camionetas, permitir la creación de fraccionamientos en lugares de interés público (como el camino a la Orduña, en Coatepec, tan depredado) etcétera.

Ahora, si el apoyo lo recibiera de los malosos, el compromiso sería dejar hacer y dejar pasar cualquier cargamento, incluido el humano. Si recibiera apoyo de las iglesias sería a cambio de posiciones políticas y de obras, para que el futuro también les sonriera.

Hasta aquí observamos que el problema no es Duarte ni es de Duarte; es de Héctor, pues los poderes fácticos formalmente constituidos se han alejado ante el poco tiempo que podría estar en el poder, y mejor no invierten su dinero en quimeras.

El verdadero problema para Duarte llegará si ganan Miguel o Cuitláhuac, y ante esa auténtica posibilidad tendrá que ceder y conceder.

(me_fisher47@hotmail.com)

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