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HOJA DE RUTA
Pedro Manterola Sainz.
2016-02-24 / 08:29:21
No te vayas
No es justo que te vayas, no es correcto, no es decente. Llegaste a donde no tenas que haber llegado, fuiste gobernador de un estado que nunca gobernaste, fuiste capitn de un barco que se hunde sin que haya navegado, administraste en tu provecho la riqueza y los inapreciables recursos de un territorio del que ahora pretendes escapar, sin rendir cuentas ni dar explicaciones.

No te vayas. Ni madres. Buscar la puerta de atrs es cosa de desertores, de cobardes, de traidores. Irse, huir, correr, fugarse, es lo que hace un forajido, un prfugo, un salteador, un abigeo, un malhechor, un fugitivo. Y t no eres un cuatrero, t eres el Gobernador de Veracruz, asunto nada menor que para ti debera ser un orgullo y que has convertido en una vergenza y un oprobio para todos los veracruzanos. No te vayas, no sin decirnos dnde est el dinero, en cules carreteras, en cuntos puentes, en qu caminos, escuelas, carreteras y hospitales se han invertido los incalculables recursos destinados al progreso de Veracruz y los veracruzanos.

No corras, no te mudes a Madrid, no vueles a Barcelona, sin antes contarnos de los pensionados que defendiste, de las deudas que pagaste, los ciudadanos que atendiste, los maestros que apoyaste, los periodistas que salvaste, los agricultores que impulsaste, los estudiantes que alentaste, los votos que obtuviste, las madres que consolaste. No abandones a su suerte a etnias, empresarios, amas de casa, jornaleros, universitarios, pescadores, caeros, madres solteras, padres de familia, diputados y compaeros de partido. No seor. Da la cara, como todo ser humano con honor, agallas y vergenza.

No evaces tu cuerpo sin que nos hayas narrado dnde nace tu odio por los habitantes de un estado que no se mereca tenerte en el Palacio. No seor. No somos el Hait de Duvalier, no somos el Zaire de Mobutu, no somos la Uganda de Idi Amin, tus modelos ms evidentes a la hora de sentarte a gobernar. Indiferente ante los ciudadanos, sumiso ante ti mismo, insaciable ante el dinero mal habido, desdeoso ante el futuro de millones de paisanos. Explicanos la diferencia entre pobres y miserables, es decir, entre 4 millones de veracruzanos y todos tus secuaces. No, no te puedes ir.

No te puedes ir sin que nos digas qu pas con los jvenes de Tierra Blanca, no debes huir sin revelar quin o qu te obliga a sostener a un fantoche como responsable de la seguridad de los veracruzanos, ciudadanos rehenes lo mismo de tu gobierno que de los delincuentes, muertos lo mismo en manos de sicarios que bajo la tutela de tus policas. Ser porque para ti la seguridad es una farsa. As todo se vuelve congruente.

Ni madres. No te vas. Cuntanos primero cuntos partidos corrompiste, cules candidatos compraste, cuntos independientes adornaste, cuntas realidades ignoraste. Explcanos tu odio al adversario, esclarecenos las causas de tus traumas, el origen de tu rencor a Veracruz, el motivo que te transfigur en el capricho ms lamentable y lamentado de Fidel. Capricho que todos sabamos destinado a fracasar, antojo con aires de chifladura, obsesin con sabor a bufonada.

No desaparezcas sin que narres con lujo de detalles como desaparecieron 35 mil millones de pesos. 35 mil millones, dice el seor Don Ojal te toque la Crcel, auditor superior de la federacin, quien, segn nos cuenta en cadena nacional, las cuentas no te cuadran.

Dinos cmo manoseaste a la autoridad electoral, cmo humillaste los derechos humanos, de qu magnitud es el dao que infringiste sin remordimientos ni arrepentimientos a la educacin, al campo, a la burocracia, al medio ambiente, a la salud, dinos cmo y por qu tu ofuscacin por pervertir la armona, la paz y la convivencia civilizada entre ciudadanos diversos habitando una misma tierra.

No te largues sin que nos digas la frmula para hacer de la tarea de gobernar tragedia, comedia, fraude, mentira y evidencia, todo al mismo tiempo, todos los das, en cada palabra, en cada acto fallido, en cada peso desviado, en cada muerto negado, en cada fosa, en cada secuestro, en cada discurso, en cada rueda de prensa.



No, nadie quiere que te vayas. A estas alturas, el afn por quitarte del lugar que nunca debiste de ocupar obedece a pura y llana desazn y estrategia electoral. Detrs de tu partida hay un clculo de daos polticos y un recuento de votos perdidos, no respeto ni acatamiento a los inaplazables afanes de justicia que te persiguen por las calles. Parece tarde, porque has hecho tanto dao que la respuesta deber estar en otra parte.

T no te vayas, qu chingao se han credo? Acaso hay alguien ms capaz que t para estafar leyes y ridiculizar legislaturas? Quin si no t es el maestro en el arte de simular democracia y fingir justicia? Quin podr ganarte a la hora de humillar oposiciones y domesticar antagonistas? No seor.

Si ahora no has podido, si en esta campaa parece imposible, t vuelve a intentarlo. Demustrales a los que quieren que te vayas que el mal ya est hecho, que no tienes remedio, que t eres la peste y la vacuna, la indigestin y la lavativa, la cuna y la mortaja. Que eres cataplasma y catacumba. Pero no te vayas. Ya nos chingaste, ahora te chingas. Pero no te vas.

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