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PETRÓLEO Y MENTIRAS
Alfredo Poblete Dolores
2015-03-09 / 22:14:03
El gasoducto: las mentiras y la trampa
Incertidumbre y temor provoca entre los escasos ciudadanos informados la inminente instalación de un sistema de distribución de gas en el subsuelo de nuestro territorio. La opacidad y el desconocimiento rodean al proyecto de repartición del energético. Pondré a su consideración algunos elementos que pueden servir para sacar algunas conclusiones.

Se conoce que la tubería transportadora del hidrocarburo llegará hasta, y no exclusivamente, la empresa trasnacional de origen Suizo Nestlé ubicada en Coatepec y la refresquera de origen norteamericano Coca Cola; el tubo atravesará por calles y avenidas muy pobladas de los municipios de Emiliano Zapata, Xalapa y Coatepec, Veracruz. No se necesita ser especialista para saber que a la vera de ese tipo de ductos, por el tipo de material que transportan, se incuban riesgos y peligros que en cualquier momento provocarán muerte y sufrimiento entre los habitantes cercanos a esas instalaciones industriales. Se sabe también que Petróleos Mexicanos no realiza esos delicados trabajos. Quien lleva a cabo las iniciales labores de excavación y colocación de los tubos es la empresa Gas Natural del Noroeste (GNN). La empresa gasera GNN es una filial de Source Gas Inc, cuyo centro de operaciones se encuentra en Lakewood Colorado (USA). Hasta donde entiendo filial significa entre otras cosas: que depende de otra principal; en éste caso GNN obedece a la trasnacional norteamericana. Reitero, la compañía trasnacional “ofrece” sus productos y servicios a clientes industriales y también a consumidores residenciales y comerciales.

Por otra parte, nos hemos enterado que los presidentes municipales y miembros del ayuntamiento han declarado desconocer los alcances del proyecto gasero que se lleva a cabo en los territorios que administran. La secretaria de protección civil del gobierno estatal dice que estudian el alcance, implicaciones y riesgos inherentes al proyecto. En días pasados un Diputado Federal veracruzano aseguró que la Secretaría de Energía otorgó permisos para la introducción del gasoducto, aunque él agregó que la maraña de tubos que correrá bajo las plantas de nuestros pies será “segura y confiable”. Sin salirse del script de los últimos tiempos esos representantes populares con su silencio, sus omisiones o distorsiones defienden a las trasnacionales sin escuchar ni atender los reclamos de sus representados.

Desde hace algunas semanas se han difundido funestos siniestros ocurridos en varias partes de la república en donde se involucran fugas de gas y explosiones en mangueras, tanques o cilindros. La falta de supervisión a las empresas gaseras y la corrupción de las autoridades encargadas de controlar y vigilar a las mismas se encuentran atrás de esos aciagos acontecimientos. Lo extraño no es que existan fugas o detonaciones en esos recipientes; lo que despierta suspicacia es el raudal de información sobre los eventos. Siniestros y difusión alarmista o amarillista de los fatídicos accidentes parecen ser las premisas indispensables para “sensibilizar” a la ciudadanía y que llegue, sin grandes vericuetos, a la conclusión de que son mejores y más seguros los ductos bajo la tierra que la forma tradicional de adquirir el gas LP.

En algunas ciudades del país las compañías trasnacionales han instalado redes de ductos para distribuir y comercializar el llamado gas natural. Han ofrecido al consumidor, casero o doméstico, beneficios y ventajas. Lo que más pregonan es la seguridad en el sistema y el bajo costo en el consumo. Una vez que el ama de casa o el residente del hogar aceptan conectarse a la red empieza el suplicio. Nada o casi nada de lo prometido se cumple. El “cliente” queda en manos de un “proveedor” que se encuentra en otro país con la agravante de que el abastecedor le cobra por todo y además le cobra excesivamente por el producto y los servicios. Y, para acabarla de amolar, no hay instancia estatal o federal que pueda frenar los atropellos que cometen. Las “autoridades” no pueden hacer nada ante el consorcio gasero porque fueron corrompidas, hasta el tuétano, por empleados de esa corporación.

GNN no se detiene, sigue excavando en territorio veracruzano e inyectando recursos a su plan. El gobernador dice que si el proyecto “afecta o pone en riesgo la vida, la integridad o el desarrollo de la gente no lo van a apoyar”. Estoy seguro que ese funcionario se mantendrá en su postura de defender la vida de los veracruzanos y lo hará firmemente…, hasta que pasen las próximas elecciones. Después del mes de julio empezaremos a escuchar las peroratas. El “proyecto promoverá el desarrollo regional”; “se reducirán el costo de ese energético”, “se incrementará la seguridad y eficiencia en la comercialización de ese producto”, “se abatirán los accidentes y se modernizara la distribución del producto”, etcétera.

Los opositores al proyecto tienen razón, están conscientes que atrás de ese plan existe mucha corrupción y vislumbran perjuicios y daños para la comunidad veracruzana. Si permanecemos apáticos, ante la relación corrupta de los empresarios y gobernantes, en fechas próximas estaremos padeciendo los estragos de nuestra indiferencia. Informarse e informar es un deber ciudadano de la mayor relevancia para contener el proyecto de la gasera. La única manera de detener la embestida es abandonar la modorra y participar en la organización vecinal y la confrontación legal. Para empezar digamos ¡No al gasoducto! alfredopoblete@hotmail.com

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