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VIOLETA LAGUNES
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2015-01-05 / 21:23:19
Los gastos del 2015 y las Casas de Empeño‏
Amigas y amigos, quiero empezar mis columnas del 2015 con algunas reflexiones sobre las primeras deudas del año...
Amigas y amigos, quiero empezar mis columnas del 2015 con algunas reflexiones sobre las primeras deudas del año, pues venimos de un Fin de Año en el que acostumbramos abusar no sólo de la comida, sino también de los gastos que realizamos para nuestros festejos decembrinos y peor aún, iniciamos cada año con una serie de compromisos tales como gastos escolares, pagos de contribuciones y una que otra ayuda a los Reyes Magos.

De ahí que muchas veces tenemos que recurrir a las Casas de Empeño, pues la población se encuentra alejada de los circuitos bancarios y financieros desarrollados, por lo que demanda servicios de financiamiento provenientes de este tipo de negocios, que en los últimos años han multiplicado su presencia en el Estado y en todo el país.

Esto es así pues en las instituciones bancarias se exigen muchos requisitos, los tiempos para otorgar cualquier tipo de crédito son mayores, y una gran cantidad de personas cuentan con un mal historial crediticio en el buró de crédito, ante la falta de oportunidades de desarrollo en nuestro país.

Las casas de empeño, en su origen se concibieron como un instrumento de socorro y apoyo a la población desamparada, actualmente otorgan préstamos de dinero basados en la suscripción de contratos de mutuo con interés y garantía prendaria, que son figuras jurídicas consideradas en los códigos civiles de cada entidad federativa.

Cabe destacar que el origen de esta actividad se encuentra en los años de la Colonia, cuando Pedro Romero de Terreros funda en el año de 1775 el Nacional Monte de Piedad, muchos años después, en el año de 1902, surge Montepío Luz Saviñon y más tarde Montepío Rabel Dondé en 1905, entidades que en su momento fueron de eminente sentido social y sin afanes de lucro.

Por otra parte, respecto a los datos estadísticos, el último muestreo realizado en México por la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) sobre los hábitos de consumo en las casas de empeño aplicado sobre 1000 encuestas, arrojó los siguientes datos:

• 57.2% empeñó al menos una vez en el último año.

• 71.5% empeñó alhajas.

• 38.7% empeñó a un plazo de tres meses.

• 30.3% le prestaron 50% del avalúo.

• 16.2% le cobraron 4% mensual.

• 73.6% firmó algún documento al empeñar.

• 23.4% usó el dinero para pagar otras deudas.

• 7.8% mencionó que tuvo algún problema con la casa de empeño.

Y de estos:

• 24.7% mencionó los cobros extras como motivo de queja.

• 37.9% se quejó en la casa de empeño y no se resolvió su queja.

• 16.3% no recuperó su prenda.

Asimismo, de acuerdo con un informe elaborado por la Procuraduría Federal del Consumidor, el 65.7% de los participantes acudieron a las instituciones de asistencia privada y el restante 34.3% a una casa de empeño privada; además de que 84.2% de ellos empeña alhajas de oro, que son parte del ahorro histórico familiar, con un monto promedio de los préstamos fue de $1529 pesos.

Adicionalmente, 48.2% de los usuarios de las casas de empeño opinaron que el dinero que les entregaron en préstamo fue poco y 37.6% de las personas gastó el dinero del empeño en la compra de alimentos.

Como se advierte de lo anterior, el empeño es, después del préstamo entre familiares, el mecanismo al que acude la mayoría de la población –sobre todo de menores recursos- para obtener financiamiento y enfrentar dificultades derivadas de falta de liquidez, por esta razón, si nos vemos en una situación en la que tengamos que empeñar algún objeto debemos considerar todos los datos que hemos señalado y con ello evitar contraer una deuda impagable que además provocará que perdamos algún bien con valor no sólo económico sino afectivo.

Datos adicionales sobre la regulación de las casas de empeño

La primera regulación sobre estas instituciones surgió hasta 1925, fecha en la que se establece la Junta de Beneficencia Privada, dependiente de la Secretaría de Gobernación, orientada a supervisar las operaciones de las casas de empeño.

Posteriormente la Constitución General de la República estableció en su artículo 27, fracción tercera, el reconocimiento de las instituciones de beneficencia privada, también se reguló en el Código Civil para el Distrito Federal, en su artículo 2892 y en el Código Civil Federal en su artículo 2687.

En el ámbito internacional, la resolución 39/248 de la Asamblea General de la Naciones Unidas, asumida el 16 de abril de 1985, establece las directrices para la Protección al Consumidor, como un conjunto de bases sobre las cuales los Estados miembros deben desarrollar sus políticas y leyes de protección al consumidor.

Estos derechos establecidos por la ONU son retomados en nuestra legislación nacional por medio de la Ley Federal de Protección al Consumidor y se contemplan en su Artículo 1º, incluso se indica en su párrafo segundo que "el objeto de esta ley es promover y proteger los derechos del consumidor y procurar la equidad y seguridad jurídica en las relaciones entre proveedores y consumidores.

Asimismo, con fecha 01 de junio del 2005 fue publicada en la Gaceta del Senado de la República, un Punto de acuerdo elaborado por la Tercera Comisión de Hacienda y Crédito Público, Agricultura y Fomento, Comunicaciones y Obras Públicas, mismo que fue aprobado en votación económica, mediante el cual la Comisión Permanente del Congreso de la Unión solicita a las Legislaturas de los Estados y a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal que, en el ámbito de su competencia, emitan el marco jurídico que regule suficientemente la instalación y funcionamiento de establecimientos que tengan por objeto la realización de contratos civiles de mutuo con intereses y garantía prendaria a través de "casas de empeño" establecidas en su territorio, sin embargo, hasta la fecha los legisladores no hemos aprobado una ley en esos términos.



Con fecha 6 de junio del 2006 se publicaron en el Diario Oficial de la Federación las primeras reformas a la Ley Federal de Protección al Consumidor y al Código de Comercio relativas a este tipo de establecimientos. Dichas disposiciones establecen las casas de empeño como una actividad comercial, no financiera. El mismo Decreto ordena a la Secretaría de Economía emitir una Norma Oficial Mexicana, NOM, para regularlas y dispone que las casas de empeño que se encontraban en operación en la entrada en vigor del Decreto contaban con un plazo de seis meses contados a partir de la emisión de la Norma respectiva, para registrar ante la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), órgano fiscalizador de las casas de empero, sus contratos de mutuo o empeño, con el fin de garantizar los aspectos de seguridad e información comercial para la protección del consumidor.

Por esta razón, se creó la Norma Oficial Mexicana NOM-179-SCFI-2007, que regula los Servicios de mutuo con interés y garantía prendaria, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 1 de noviembre de 2007.

A mayor abundamiento, en diferentes legislaturas se han presentado iniciativas de creación de una legislación federal para regular las casas de empeño mercantiles, así como la apertura, instalación y funcionamiento de los establecimientos cuyo propósito sea el de ofrecer servicios al público de mutuo con interés y garantía prendaria, iniciativas que hasta la fecha no han sido aprobadas por el Congreso de la Unión, como si se ha hecho en Baja California, Tamaulipas, Coahuila, Chiapas, Nayarit, Quintana Roo, Tabasco y Sonora, entre otras entidades, que han emitido sus propias leyes en la materia.

Lo anterior por considerar que este tipo de negocios no realizan operaciones bajo leyes financieras y las condiciones de trato, reglas y penas convencionales con el consumidor quedan a su decisión, así como que es necesario garantizar un padrón de estas empresas, tener información de si cuentan con la solvencia económica y moral, así como las garantías para responder a sus consumidores y contribuir a su fiscalización, porque de lo contrario, se expone a la población a los abusos que pudieran darse por parte de estos negocios, principalmente de aquellos que no tienen un antecedente de operación, ya sea porque cobren intereses muy superiores a los bancarios, vendan prendas antes de vencer los plazos de pago, acepten prendas sin identificar al pignorante o de las que se dude su procedencia, no contraten un seguro de robo de las prendas, cobren cargos distintos a los fines del empeño, acepten bienes inmuebles como prendas, entre muchas otras.

Feliz 2015 a todas y todos mis lectores.

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