De Veracruz al mundo
Inicio
TOBOGÁN
Manuel Márquez Ortiz
2012-05-24 / 22:55:36
NUNCA MÁS
DAÑINO REGATEO.- La Educación Superior de México es una lástima y son muchos años de estancamiento a que la han tenido condenada por falta de los presupuestos requeridos por las universidades públicas. La población universitaria y quienes aspiran a unirse a ella ha crecido extraordinariamente y sin embargo el gobierno se niega llevar aparejadas a las Casas de Estudio con el recurso económico necesario para su vida académica de calidad. Esto es cuestión de ópticas de cada gobernante y de manera histórica han descuidado un aspecto vital de la vida de este país, obligando a cerrar la puerta de las universidades a las justas aspiraciones de superación profesional de miles de jóvenes carentes de recursos para ir a instituciones privadas o bien algunas nuevas “oficiales” que bien parecen igualmente particulares porque les cobran puntualmente por la enseñanza, a veces improvisada, a veces carente de calidad.



ERAN LOS AÑOS 1966-67, Franco Piñeiro Chirinos en su calidad de presidente de la Federación Estudiantil Veracruzana, (más adelante sería presidente municipal de su natal Pánuco), fue a Palacio de Gobierno y habló con el enérgico y polémico gobernador Fernando López Arias. Estando en su despacho le mostró una lista de jóvenes aspirantes a ingresar a varias Facultades de la Universidad Veracruzana y a la Escuela Normal Veracruzana que no alcanzaban cupo. Las limitantes ya asomaban la cabeza que hoy es un monstruo por el crecimiento normal de la población estudiantil. El mandatario de Veracruz jaló el teléfono de la red y habló con el rector Fernando García Barna: “Tocayo, está conmigo mi amigo Franco Piñeiro y me trae una lista de jóvenes que no alcanzan cupo en varias escuelas. Hay que crear los grupos necesarios, me haces la lista de requerimientos y está aprobada. Que no se quede ni un joven sin ingreso a su educación”. Obsérvese que Fernando López Arias ordenó que no se rechazara a los jóvenes aspirantes, dispuso la creación de nuevos grupos pero al mismo tiempo autorizó al instante los recursos económicos que su orden representaba. Eso se llama congruencia y un gobernante interesado ciento por ciento en la educación de la juventud. Cuando un gobernante quiere, todo es posible. Las cosas de aquella época han cambiado radicalmente en los últimos 30 años a lo largo de la república, a pesar de la hasta ahora miserable alternancia.



EN DÍAS PASADOS, ante los integrantes de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior dos candidatos a la presidencia de la república, ajenos al partido en el poder, expusieron su programa educativo. Uno de ellos, Andrés Manuel López Obrador reconoció el grave y limitante abandono en que actualmente se sigue manteniendo a la Educación Superior. Y es que el presidente Calderón prefiere acumular recursos económicos para su guerra fratricida y regatear lo necesario a las universidades que no tienen más remedio que cerrarle las puertas a elevado número de jóvenes. Y ante los rectores de las entidades federativas el panorama crudo del México actual en esta materia quedó al descubierto: solo el 32 por ciento -es decir uno de cada tres- tienen cabida para estudiar una carrera profesional. El resto, son literalmente excluidos de la posibilidad de formarse para tener un proyecto de vida digno, con formación educativa completa, que les permita aportar productivamente a su país. En materia de cobertura en Educación Superior, ocupamos el último lugar entre todos los países de la OCDE, ubicándonos por debajo de los países con economías comparables a la nuestra, y que tienen tasas de cobertura muy superiores a México. En comparación con América Latina, también estamos en los últimos lugares, pues países como Argentina, Cuba, Chile, Brasil, Uruguay, Panamá y Bolivia tienen tasas de cobertura por arriba de nosotros.



AMLO enfatizó que no basta con garantizar el acceso a la Educación Superior. También se debe promover el crecimiento económico que permita la incorporación de egresados en el ámbito laboral. Hay que hacer de ello un círculo virtuoso. Al respecto se solidarizó con una propuesta existente de los rectores: impulsar una verdadera Política de Estado en materia educativa que incluya, desde luego, a la educación superior, para que la nación cuente con un proyecto educativo de largo aliento, con metas claras, rumbos bien definidos, que se pueda evaluar públicamente de manera periódica, de cara a la sociedad. A la Educación Superior le han regateado recursos sistemáticamente, reconoció y la Política de Estado que propone asegura que permitirá establecer presupuestos multianuales, que contemplen un crecimiento paulatino no menor a una décima del PIB anualmente, con lo que se estaría muy cerca de alcanzar, a finales del gobierno, la meta propuesta por los rectores. Esto es un presupuesto para la educación superior de 1.3 por ciento del PIB. Andrés Manuel promete promover la vinculación entre la educación y el aparato productivo; la incubación de empresas de base tecnológica, la generación de patentes y los proyectos de jóvenes emprendedores son la base para la creación de nuevos empleos, mejor remunerados.





LO OTRO, lo que va aparejado con la Educación Superior y que hoy está en deplorable abandono ante la carencia de recursos, también mereció mención relevante de Andrés Manuel López Obrador al formular público compromiso para que se cumpla cabalmente con lo que ya establece la Ley, en el sentido de destinar el 1 por ciento del PIB al rubro de Ciencia y Tecnología. Dichos recursos, dijo, permitirán, además, crear más plazas de Investigadores en las universidades, en Ciencias Exactas, en Ciencias Sociales y en Humanidades, así como fortalecer los Posgrados y los programas de formación de Investigadores. Nunca antes como hoy se requiere presionar a los aspirantes a la presidencia de México a comprometerse seriamente con la Educación Superior. Pero fundamentalmente se requiere que, a quien triunfe el primero de julio no se le permita olvidar su compromiso ni tolerar un día más que la educación de los jóvenes universitarios esté en el sótano de la nación. Las universidades deben recobrar su compromiso histórico y colocarlas en la ruta de encontrar más alternativas para no cerrarles el paso a los jóvenes de escasos recursos. Si se destinan millones de millones de pesos para la política, con tan mediocres y continuamente vergonzosos resultados, que nadie más en este país vuelva a negarle los recursos y el impulso vigoroso a la Educación Superior. ¡Nunca más!



E -MAIL: tobogan14@gmail.com

Nos interesa tu opinión

   Más entradas
ver todas las entradas
> Directorio     > Quiénes somos
® Gobernantes.com Derechos Reservados 2010