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POLÍTICA PÚBLICA
Gregorio Antonio Hernández
2012-03-29 / 18:28:32
Los Mercenarios de la salud
Hipotéticamente, quienes profesan la tarea de procurar la salud a la población, rinden un protocolo conocido como el juramento de Hipócrates, palabras más palabra menos, el juramento señala:



Tributaré a mi maestro de medicina igual respeto que a los autores de mis días, partiendo con ellos mi fortuna y socorriéndoles en caso necesario; trataré a sus hijos como mis hermanos y si quisieran aprender la ciencia, se las enseñaré desinteresadamente y sin otro género de recompensa.



Instruiré con preceptos, lecciones habladas y demás métodos de enseñanza a mis hijos, a los de mis maestros y a los discípulos que me sigan bajo el convenio y juramento que determinan la ley médica y a nadie más.



Fijaré el régimen de los enfermos del modo que le sea más conveniente, según mis facultades y mi conocimiento, evitando todo mal e injusticia.



No me avendré a pretensiones que afecten a la administración de venenos, ni persuadiré a persona alguna con sugestiones de esa especie; me abstendré igualmente de suministrar a mujeres embarazadas pesarios o abortivos.



Mi vida la pasaré y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza.



Este juramento, es letra muerta, al menos en Coatzacoalcos, donde el negocio de la salud representa pingües ganancias para quienes se dedican a la profesión convirtiéndose en mercenarios de la medicina.



La realidad que se vive, sobre todo los fines de semana, es patética, pues al menos en los hospitales públicos, no reciben a personas lesionadas de gravedad, porque es precisamente los fines de semana, cuando los especialistas toman su “merecido” descanso, como su no tuvieron suficiente en los días hábiles, cuando no hace nada, solo estirar la mano para cobrar sus quincenas.



El viacrucis que vive quien tiene la desgracia de sufrir algún accidente en fin de semana, es terrible, citando el caso más reciente fue el del joven, Luis Fernando Trujillo quien la madrugada del sábado, en el Malecón; fue herido de varias estocadas a la altura del abdomen y trasladado por sus familiares a la Cruz Roja.



Los paramédicos de la benemérita institución, quienes lo atendieron, lo trasladaron primero al hospital Valentín Gómez Farías, pero debido a la falta de un anestesiólogo y un cirujano, simplemente no fue recibido, por lo que su familiar, no le dejaron otra opción que acudirá a una clínica privada, donde de entrada le solicitaron la suma de 10 mil pesos para poder ingresar a su pariente a la sala de urgencias.



Otro caso por citar, fue el de una mujer que acudió a la benemérita institución, donde lamentablemente sufrió un aborto, al ser trasladada al nosocomio pomposamente mal llamado de segundo nivel o regional, pero que no cuenta con los servicios más elementales para atender a un paciente.



De nueva cuenta, el personal de la Cruz Roja, tuvo que sufrir para traer de aquí para allá a la paciente, quien finamente y a regañadientes, fue atendida en la clínica hospital de zona número 36 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), pero anduvieron paseando a la mujer y al producto por varias horas.



Peor aún, la mujer contaba con programa gubernamental denominado “Seguro Popular”, pero ni así lograba ser atendida.



Queda claro que el bombardeo de publicidad en donde se afirma que se trabaja en muchos aspectos para vivir mejor, es solamente eso, ardid publicitario para poder agenciarse más votos en las próximas elecciones, pero ya nadie les cree.



Sería bueno que los legisladores, tanto de la entidad como federales, hicieran algo para buscar mejorar los servicios de salud con los que contamos ya de perdida, el regidor encargado de salud, Alfredo Phinder Villalón, haga algo por mejorar los servicios de los diversos hospitales públicos y buscar una manera de meter en cintura a los Mercenarios de la Salud.



Del carnaval y otras cosas

Qué bueno que se hayan cumplido las expectativas sobre la derrama económica y la ocupación hotelera, en los cinco días de las fiestas de la carne, lo criticable es la actitud del Coordinador General de la Policía Intermunicipal, Carlos Gallegos Curiel, quien a diferencia de su antecesor, el General Pedro Aguilar Medicina, se quedó en un palco exclusivo para disfrutar de las fiestas carnestolendas.



A su disposición siempre, para cuidarlo, estuvieron tres patrullas y sus elementos, a diferencia de Aguilar Medicina, quien en ésta época se daba a la tarea de hacer recorridos de manera personal para evaluar el trabajo de su subordinados, él si era operativo, no cómo el actual, quien realiza un trabajo de escritorio y aún hay más.



El aplauso

Al trabajo que desempeñan el titular de la agencia quinta del Ministerio Público, el licenciado Joel Omar Sánchez Gutiérrez, al frente de gente fresca, con genas de servir a la sociedad.



Solo basta entrar a las oficinas de esa dependencia, para saber que se encuentra ante gente profesional conocedora de sus actividades, te atienden con amabilidad y respeto, por eso el merecido reconocimiento a don Joel Sánchez y sus colaboradores, quienes siempre trabajan con la intención de servir a la sociedad. Gracias.



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