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COLUMNA 33
Carlos Lucio Acosta .
2011-12-23 / 16:30:34
— La Muerte Anunciada -
¿Crímenes de Estado?
(Xalapa, Ver., México).—En torno a exquisita taza de espumoso café americano con crema, dos ale¬gres personajes del diario acontecer político y periodísti¬co, sostenían amena charla sobre los más recientes sucesos escenificados en el inframundo de la administración pública de Veracruz.

EL incidente de referencia se llevó a cabo durante la segunda mitad del lejano mes de julio del 2005.

EL político invitó al periodista a viajar juntos al puerto de Veracruz, para asistir como invita¬do de honor a dos eventos de trascendencia económica y social.

EL primero, con dirigentes de diversas delegaciones de cámaras empresariales, y el segundo, con representantes de diversos medios de comunicación social acreditados.

Entre sorbo y sorbo, concretaron el día y la fecha de salida, tiempo de transportación, estancia y el obligado retorno a la ciudad de Xalapa.

EL viaje, en avioneta de ida y de vuelta, serviría para precisar puntos referentes al establecimiento de buenas relaciones entre la prensa y el poder.

Un sujeto de mirada sombría y apariencia insignificante, seguía con discreción el hilo de la charla, realizada en conocido y céntrico café en la calle de Zamora.

Una cámara espía, tipo pluma, modelo HD, con sensor de movimiento, en alta definición, con revolución de mil 280 por 960 pixeles a treinta cuadros por segundo, grabó audio y video de indiscutible calidad.

Uno de los episodios más oscuros en la vida política del Estado, documentaba segundo a segundo, los pasos de dos personajes sujetos a los movimientos impredecibles de la constancia y de la circunstancia.

Días más tarde las palabras alcanzaron la contundencia de los hechos. Ni un punto de más ni un punto de menos. Todo se movía con precisión matemática.

En conocido salón de prestigiado hotel, ubicado en la zona conurbada de los municipios de Veracruz y Boca del Río, las viciadas relaciones entre la prensa y el poder, darían peligroso viraje a la vida institucional.

Nada sería igual, nada.

Los dados rodaban sobre la piel afel¬pada de la mesa. El gran evento había llegado con extrema puntualidad. La reunión de trabajo dio inicio, la agenda apretada, los temas de recalcitrante actualidad.

La exposición de motivos no admitía la mínima sospecha sobre el origen de su autenticidad. La sombra política del gobernante, se movía con la rapidez de la serpiente venenosa acorralada.

Las promesas de campaña, taladraban los tímpanos. EL incumplimiento mínimo del Plan Veracruzano de Desarrollo 2004 - 2010, molestaba al servidor público.

Era un cuadrilátero demasiado pequeño, para justificar impresionante cadena de corrupción tolerada, frente a la mirada reclamante de la población.

Los señalamientos de peculado, desvío de recursos procedentes del erario público, abuso de autori¬dad, enriquecimiento inexplicable, empleo de prestanombres, autorización de obra pública sin licitar, tolerancia a grupos delictivos, lavado de dinero, crimen, secuestro, extorsión, robo, asalto e inseguridad, incendiaron la exigencia social.

La fuerza de una iniciativa privada consciente de su realidad política con la de un gobernante inconsciente y voluntarioso, quedó a la vista de la selecta concurrencia. Las definiciones expresadas no ameritaban profundos estudios o concienzudos análisis. Más claro que el agua, el aire.

EL gobernante no era más que la pálida sombra de un hombre que se abrió paso en la vida a punta de -golpes, sumisión, servilismo, sin principios de rectitud y con una moral construida en el rencor y alimentada en la venganza.

La reunión de trabajo terminó en un mar de justificaciones, cargando la viga de la ineficiencia al gobierno federal y tratando de enterrar limitaciones del go¬bierno local.

La rueda de prensa, celebrada en legendario café porteño, fue curso intensivo de esgrima política. La metodología siguió las viejas reglas de preguntas y respuestas, de piquetitos por aquí y sobaditas por allá.

De los treinta periodistas acreditados, sólo dos, quizá tres, tal vez cuatro, tocaron la llaga pestilente de la información política. Los arqueros del rey, estuvieron a la altura de la circunstancia, en ese "pedacito de ¬patria que sabe reír y cantar".

—Ten cuidado con esa bola de cabrones.

Tienen la costumbre de golpear por la espalda cuando dejas el poder —-comentó el periodista invitado al gobernante, mi¬nutos después de terminar el evento.

—Gracias por el aviso, pero no tienes ni la mínima idea de lo que pretendo hacer con esos hijos de la chingada -—sonrió en forma macabra el servidor público, mientras se dirigían a la camioneta que los llevaría al aeropuerto internacional Heriberto Jara Corona.

Meses después del diálogo, se desataría una persecución siniestra en contra de periodistas críticos y medios de comunicación independientes.

Las primeras acciones represivas se dejaron sentir con la anulación de convenios publicitarios, retardo en liquidación de facturas, extravío de documentos cobrables y sugerencias verbales a editores, para el despido de periodistas no alineados a ocultar desaciertos del régimen.

La segunda ronda de agresiones se caracterizó por el empleo de métodos radicales. La amenaza anónima, robo en casa habitación, asalto a negocios, autos desvalijados, golpes físicos, levantones, desapariciones y asesina¬tos.

Lo expuesto no corresponde a la realidad respirable en el Estado de Veracruz, sino que es produc¬to exclusivo de la imaginación de la autor, influenciada por lecturas de novelas sobre caballería, indios, vaqueros, policías, ladrones, mafia y espionaje.

Cualquier relación con hechos probables o consumados, personas o instituciones públicas o privadas, será mera coincidencia.

The End.







Sólo para, tus ojos...

Los datos no admiten la menor equivocación: once periodistas asesinados y cinco desaparecidos, en el periodo comprendido del 2004 al 2011.

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